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Cuerpo y alma

Nuestra sociedad tiene un gran cuerpo pero carece de alma. El ataque que en las últimas décadas han sufrido las humanidades como base de nuestra sociedad se ha convertido en el culto al cuerpo, hasta tales extremos que por no estropearlo, incluso renunciamos a lo único que más nos puede alegrar nuestra vida que es ser hijo, padre y abuelo.
Es tal el abandono de nuestra humanidad, en esta sociedad progresista, que los partidos andaluces han decidido, en un alarde de humanidad solidaria, defender la dignidad animal. Ejemplar, diría yo. Es necesario adoptar las medidas necesarias para que los animales puedan nacer, crecer y desarrollarse física y anímicamente junto a quienes le quieren y no los desprecian ni tratan de destruirlos. Por ejemplo, las que se han tomado con los animales que se tienen de mascota, de los que el perro supone el ochenta por ciento de ello, estando hoy en día en Andalucía censadas dos millones quinientas sesenta mil mascotas, de las que seiscientas veinte mil ochocientas está registradas en Málaga, siendo la provincia que más mascotas registradas tiene. Por su parte Sevilla tiene un veinte por ciento más unidades de perro que del animal humano cachorro. Entiéndase esto último en el sentido cariñoso de Mowgli. Parece que la defensa de la dignidad humana no se contempla en el contexto político de dignidad animal. Todo político está de acuerdo con la penalización del maltrato animal. Pero ojo, no hay ni un político que se manifieste claramente contra el aborto. Esta progresía gobernante ha convertido la defensa de la vida humana en un ataque a la libertad de la mujer. Nuestro avenido a presidente quiere ahora prohibir los rezos de los antiabortistas delante de las clínicas abortistas. Que contradicción tan grande: fomentamos el bienestar animal irracional y alentamos la extinción del animal humano. No hay una dignidad más importante que defender que la del ser humano. Déjense de apariencias populistas para ganar votos. Hablen claro y digan que el único ser animal que ayuda al desarrollo de esta sociedad es el animal humano, pero implica algo más que apariencias, como por ejemplo un sistema familiar, al que ustedes políticos han dado la espalda. Un sistema educativo, que ignoran. Es decir, destruyen todo cuanto pueda mejorar el nacimiento y desarrollo del animal humano acallando su conciencia defendiendo la dignidad de otros animales. Fariseos, demagogos y populistas.

Autor

Fernando Guerrero

Fernando Guerrero

Ensayista