El perfil de quién vive en la calle es masculino y de 43,8 años
MÁLAGA- La Cátedra de Inclusión Social de la Universidad de Málaga presentó hoy el segundo informe sobre las personas sin hogar de Málaga, un documento en el que los investigadores advierten sobre la necesidad de respuestas estructurales para afrontar el problema, al detectar un aumento de los casos y situaciones de cronificación.
El estudio, titulado ‘Personas sin hogar en la ciudad de Málaga: situación y evolución 2024-2026’ realiza un segundo mapeo de la situación, en colaboración con el Ayuntamiento de la capital y las entidades que intervienen con las personas que duermen en la calle o en centros asistenciales de la ciudad de Málaga. El equipo investigador está coordinado por los profesores Rafael Arredondo y María de las Olas Palma, del Departamento de Psicología Social, Trabajo Social y Servicios Sociales y Antropología Social de la UMA.
En este segundo informe fueron entrevistadas un total de 647 personas, de las que 302 estaban en la calle (46,7% del total) y 345 en alguno de los recursos (53,3%). Esta cifra denota un aumento considerable con respecto a los datos recogidos en 2024. En concreto, un 63 por ciento más que en aquella ocasión, según los investigadores.
Después de analizar la situación previa y presente de los ‘sinhogar’, los investigadores establecen una serie de conclusiones. Por ejemplo, el perfil: claramente masculino. El 81,3% de hombres frente al resto de mujeres, con una edad media de 43,8 años. El nivel educativo es bajo, ya que el 46,2% posee solo estudios primarios, mientras que el 62,3% de las personas entrevistadas era extranjero.
El problema de la vivienda
Según los investigadores, esta nueva aproximación a la realidad del ‘sinhogarismo’ se realiza en un contexto de profundas transformaciones en las dinámicas y condiciones de acceso a la vivienda, con crecientes dificultades para disponer de un alojamiento adecuado, estable y asequible, así como una progresiva diversificación de las necesidades habitacionales y trayectorias que confluyen en el sinhogarismo. Con esta finalidad, el objetivo del presente trabajo era conocer la realidad actual de las personas que se encuentran en situación de sinhogarismo en la ciudad de Málaga y analizar cómo ha evolucionado respecto al análisis previo, contribuyendo con ello a una mejor comprensión de sus necesidades y de los desafíos que plantea su atención.
Un dato interesante que se puede extraer del estudio es la situación laboral de estas personas. Así, el desempleo no responde únicamente a las dinámicas del mercado, sino a otros obstáculos de carácter legal. De hecho, entre quienes no trabajan, la falta de permisos de trabajo empata con el paro estructural como la principal barrera de acceso al empleo (26,9 por ciento cada una). Por tanto, para las personas inmigrantes que se encuentran en situación de ‘sinhogarismo’, su regularización jurídica se confirma como requisito indispensable y prioritario para activar sus trayectorias laborales. Aun así, la gran mayoría de las personas sin hogar cuenta con experiencias laborales previas en sectores de alta precarización y temporalidad (hostelería, construcción y limpieza), estando en la actualidad el 29,5 % de ellos trabajando.
Líneas de actuación
Los autores del informe plantean varias líneas de actuación para la comprensión y el abordaje del sinhogarismo, que pasan por los siguientes items:
- Prevalencia de factores estructurales sobre los individuales: Este trabajo ha puesto de manifiesto que el ‘sinhogarismo’ en Málaga está condicionado principalmente por variables socioeconómicas y administrativas, desmitificando la posible atribución del problema a condiciones individuales. La precariedad económica, las dificultades laborales, la dificultad de acceso a la vivienda y la irregularidad administrativa constituyen los principales detonantes de la exclusión residencial.
- Presencia importante de población de origen extranjero: Los datos sociodemográficos revelan una marcada intersección entre los flujos migratorios y el sinhogarismo. Se hace evidente la necesidad de incorporar una perspectiva intercultural y de regularización formativa y laboral en las políticas de inserción.
- Apuesta por la autonomía y arraigo territorial: Existe una clara discrepancia entre el modelo asistencial tradicional y las aspiraciones de la población diana. Una mayoría del 54,8 % rechaza las soluciones institucionales y opta por el acceso a una vivienda propia. Asimismo, el 72,5 % manifiesta su deseo de permanecer en la ciudad.
- Alta inseguridad y brecha de género en la violencia: El estudio constata que el ‘sinhogarismo’ expone a quienes lo sufren a un entorno de alta inseguridad, donde tres de cada cuatro personas son objeto de discriminación y delitos (principalmente robos e insultos). Esta desprotección adquiere una alarmante dimensión de género: el 21,1 % de las mujeres encuestadas reporta haber sido víctima de agresión sexual, en comparación con el 1,8 % de los varones.
Colaboración
Este segundo mapeo tiene su antecedente en un primer estudio desarrollado en 2024, que marcó el inicio de una forma de trabajo basada en la colaboración entre los diferentes agentes implicados en la atención al sinhogarismo. La participación conjunta de la Universidad, el Ayuntamiento y las entidades sociales permitió combinar el conocimiento generado desde el ámbito académico con la experiencia acumulada por quienes desarrollan su labor directamente con las personas sin hogar. Casi dos años después, se ha vuelto a llevar a cabo una nueva edición de este estudio, dando continuidad al trabajo iniciado anteriormente.
La investigación realiza una radiografía no sólo de un momento determinado, sino de una realidad contundente, que requiere de acciones estructurales donde facilitar el acceso a una vivienda, digna y adecuada, se sitúa como elemento crucial, sobre todo en colectivos con mayores índices de vulnerabilidad.
En esta ocasión las personas participantes en el estudio fueron casi 300. Entre ellas, alumnado de diferentes titulaciones de grado y máster, voluntariado de las entidades sociales y profesionales de los diversos centros, juntos al equipo investigador de la Cátedra de Inclusión Social de la UMA.



