MÁLAGA- El periodismo serio, riguroso y de proximidad se convierte cada día más en la esperanza de la profesión. Su importancia y, especialmente, su aceptación por la ciudadanía se han evidenciado con rotundidad en la tragedia del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Se trata de una evidencia ilusionante en un momento complejo, en el que los datos muestran una grave crisis de la confianza ciudadana ante el desprestigio de la profesión, consecuencia, entre otros factores, de una precariedad creciente. Si bien se ha producido una ligera reducción del desempleo, persisten los bajos salarios y las jornadas extensas, y se incrementan los falsos autónomos, situaciones laborales que, junto a la desafección y la imagen negativa de su labor, impactan ya en la salud mental de los profesionales, con niveles de estrés o ansiedad preocupantes.