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La confusión

Bulos y no bulos. Verdades, medias verdades, medias mentiras y mentiras repetidas como verdades hasta la saciedad con la única finalidad de hacerle creer al ciudadano que el norte es el sur, o como dice el poema de Alberti respecto a la paloma, que el mar es el cielo o que la noche la mañana. Si no puedes convencer, confúndelos. Esta frase pronunciado por el ex presidente norteamericano Harry Truman, cobra vigencia ante la actitud y posiciones de un gobierno que llego al poder a través de la mentira.

La negociación de los presupuestos se mezcla con la portada de una revista en la que aparece la ministra de igual-da superando cualquier nivel de la defenestrada, hasta hace poco por su partido, casta política. Supera todo lo superable. Mientras cantidad de españoles sumidos en una situación económica asfixiante por el desempleo creciente, los atrasos en el pago de los ERTES, y en el pago de la denominada renta mínima vital la ministra de igual-da afirma en la entrevista de posado a los mas in, chic o como se le quiera llamar que sus hijos comen con las manos, siguiendo el método Baby Led Weaning.

No hay límite en la desfachatez del gobierno. Con respecto a Fernando Simón, declara el presidente del gobierno, que es un cargo heredado del gobierno de Mariano Rajoy. Como si fuese un cargo que no se puede destituir, pero si mandarlo de vacaciones para que de esta manera la prensa entretenga a los ciudadanos haciéndoles ver que lo importante son las vacaciones de Fernando Simón, en plena ola de los contagios y no los diversos acuerdos a los que tendrá que llegar el gobierno con quienes quieren destruir España para sacar adelante los presupuestos.

La falta de confianza en este gobierno se inicia en la misma investidura, continua en los pactos para formar gobierno, se prolonga en la gestión de la pandemia, se extiende a la confusión de los datos transmitidos sobre los números de infectados y de fallecidos y culmina con la precaria situación económica a la que nos ha conducido y de la que no se habla.

De los efectos en el turismo no se habla, pero lo que es peor de lo que no se habla ni nadie protesta, los sindicatos ni están ni se les espera, es de la inacción del gobierno frente al grave problema que supone para la economía de nuestro país. Hasta Europa desconfía.

El tejido industrial está desapareciendo, el comercio cierra. De la educación, ni se habla. No existe. Nadie protesta. Vergüenza sindical.

Mucho me temo que la destrucción del régimen del 78 no sea otra cosa que perpetuarse en el poder mediante la ruina económica que llevara, equivocadamente, a la ciudadanía a admitir que aceptar cualquier opción política sea la mejor opción para salir del atolladero en el que estamos.

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