Dotación de 18.000 euros
MÁLAGA.- El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha presidido este martes la presentación de la obra ganadora del Premio Málaga de Novela 2017 "Sol Poniente", de Antonio Fontana.
El alcalde se ha mostrado verdaderamente contento con la obra de la que promete "grandes sorpresas" ha querido apuntar que "era un reto y una necesidad seguir con este proyecto" en referencia al galardón, que es uno de los más importantes de Andalucía.
Al acto han asistido también el propio escritor ganador, la concejala de Cultura, Gemma del Corral; la directora de la Fundación José Manuel Lara, Ana Gavín; y el escritor y miembro del jurado Antonio Soler, que ha sido el encargado de hacer la presentación de la obra. El Premio Málaga de Novela ha alcanzado su undécima edición y está dotado con 18.000 euros.
El Premio Málaga de Novela, en su undécima edición, ha recibido 499 ejemplares, 50 más que en la pasada edición, con un gran porcentaje de novelas procedentes de países de Hispanoamérica (Argentina, Chile, Cuba, Colombia, Guatemala, Venezuela, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, Ecuador y México, entre otros países). También han llegado origínales desde Estados Unidos Francia, Alemania, Italia o Bélgica. Este nivel de participación da idea de la consolidación nacional e internacional de la convocatoria, impulsada por el Ayuntamiento de Málaga a través del Área de Cultura, en colaboración con la Fundación José Manuel Lara. El jurado, presidido por la directora general de Cultura del Ayuntamiento, Susana Martín Fernández, e integrado por Eva Díaz, Antonio Soler, Luis Alberto de Cuenca, Ignacio F. Garmendia, Antonio Orejudo y Alfredo Taján, propuso la obra de Antonio Fontana por considerarla "una novela sobre la memoria familiar evocada con gran intensidad lírica, con ternura pero sin dramatismo, que, a pesar de contar hechos a veces dramáticos, consigue recrear una atmósfera luminosa a través de unos personajes conmovedores y memorables".
El autor de la obra ha afirmado que "es evidente que esta novela es el resultado de mis obsesiones: la familia, los secretos, las mentiras, la infancia, la memoria; en ese orden o en cualquier otro. En realidad, tengo la sensación de estar escribiendo siempre la misma novela. O quizá es que abordo siempre la misma realidad... desde un prisma distinto".
Esto no evitó que el comienzo de escritura fuera "un caos, como en mis novela anteriores. No planifico, me dejo llevar, de manera que lo que sucede en cada capítulo no deja de ser un misterio. A medida que escribo, voy descubriendo. Para eso escribo precisamente: para averiguar qué ocurre en la siguiente página. El primer sorprendido soy yo". El resultado es una narración escrita con naturalidad, gusto y delicadeza, en la que el relato toma la forma de postales cotidianas y desordenadas con las que Antonio Fontana explora su memoria sentimental, pero si caer en el patetismo y proyectando un sentimiento de ternura.
También ha querido reflejar que la obra es "como un album de fotografías que ha caído al suelo y están todas desordenadas. A lo largo de la obra esas fotos se ordenan para el lector de manera clara, porque no podemos olvidar que son ellos quienes consumen la novela".
Entre bormas también ha apuntado que sus obras ya son "menos oscuras y de terror" y que le falta hacer una gran comedia "aunque nunca le sale".


