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El Archivo Municipal comienza sus exposiciones sobre el siglo XVIII con un documento sobre las boticas de la ciudad

El Archivo Municipal comienza sus exposiciones sobre el siglo XVIII con un documento sobre las boticas de la ciudad

Documento del Archivo Municipal.

Micro Exposiciones "Un siglo en doce meses"

MÁLAGA.- El Archivo Municipal retoma su ciclo de Micro Exposiciones "Un siglo en doce meses" inaugurando una nueva centuria. Durante los próximos meses hará un recorrido por la Málaga del siglo XVIII con el objetivo de ofrecer una radiografía completa y variada de la ciudad a través doce documentos originales, cuidadosamente seleccionados, de su fondo documental. A través de estos ejemplares se trata de acercar la estructura económica, política y social de la ciudad y describir los principales acontecimientos de Málaga acaecidos durante esos cien años. Para comenzar el siglo se invita a conocer cómo funcionaba la estructura medico sanitaria en el siglo XVIII, para ello se ha seleccionado un documento del año 1714 en el que se recoge la inspección realizada por el Ayuntamiento a las boticas malagueñas.

La vigilancia de la higiene pública correspondía, desde siempre, al Gobierno Municipal, como encargado de mantener una organización sanitaria estable, vigilaban la calidad de los alimentos que se vendían en sus mercados, trataban de mantener la limpieza de sus calles y de las fuentes públicas, así como vigilar la equidad y el uso adecuado de los pesos y medidas de los negocios que se desarrollaban en sus jurisdicciones. Este sistema de control sanitario se llevaba a cabo también inspeccionando las actividades de los médicos, barberos y boticarios y poniendo coto a la proliferación de magos, milagreros, curanderos y otros charlatanes, tan abundantes en aquel tiempo.

Desde los Reyes Católicos, el Protomedicato fue el órgano encargado de administrar justicia civil y criminal para corregir y evitar los excesos cometidos en el ejercicio de las profesiones sanitarias, teniendo encomendada la visita o inspección de las boticas y la vigilancia de las actuaciones que se desarrollaban en ellas, por medio de oficiales designados por los municipios, a fin de acreditar la capacidad de los boticarios y el acopio necesario de sus reboticas.

A principios del XVIII eran nueve las boticas malagueñas, todas situaban dentro del recinto murado, excepto la del Barrio del Perchel, propiedad del Visitador General Ignacio Pérez, que se encontraba en la calle Zamorano. Las farmacias malagueñas continúan aumentando su número y, a mitad del siglo, según los libros Hacendados e Industrial del Catastro de Ensenada, son quince los maestros boticarios que sitúan sus tiendas en la ciudad.

Este documento estará expuesto en la Sala de Lectura del Archivo Municipal hasta el próximo 24 de noviembre. Junto al documento se ofrece al visitante una completa información sobre las Boticas y los Boticarios en la Málaga del siglo XVIII y una transcripción del texto original.

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