Organizado por la Fundación Manuel Alcántara
MÁLAGA.- Los cronistas españoles de finales del siglo XIX y la edad digital en la que se han creado nuevos medios que han cambiado las formas de hacer periodismo, han compartido escenario en la primera de las jornadas organizadas por la Fundación Manuel Alcántara en colaboración con la Diputación de Málaga bajo el nombre de 'Crónica/Cronistas. ADN del periodismo' los días 29 de octubre, 11 de noviembre y 2 de diciembre.
La sala Isabel Oyarzábal ha acogido este jueves las dos primeras mesas de debates que planteban distintas formas de ver la crónica más tradicional respecto a la más actual. La jornada ha comenzado con el seminario moderado por la profesora e investigadora María Angulo, denominado 'El legado de los grandes cronistas españoles' junto con la colaboración del historiador Francisco Fuster, los periodistas Enric González y Peio Hernández y la editora Isabel Cintas Guillén. La discusión ha comenzado cuestionando qué es la crónica, quienes han sido los primeros referentes en españa de este género, y qué ha ofrecido al periodismo en las generaciones posteriores. Angulo ha iniciado el tema afirmando que "es un género dificil de clasificar porque es un híbrido entre lo informativo y lo literal". Aunque ha dejado su posición clara al afirmar que la credibilidad que se le pueda otorgar a una crónica depende del cronista, "porque es el que nos permite creer en la veracidad del mismo".
La segunda parte del debate se ha centrado en poner de relieve autores como Chaves Nogales, Julio Camba o Azorín para preguntarse por qué son considerados por la historia como escritores literarios y no periodistas. Fuster ha puesto como ejemplo las piezas en prosa que Rubén Darío publicaba para La Nación de Buenos Aires por "pura supervivencia" ya que, según el historiador, "lo que quería el autor era ganarse el sueldo para escribir de la forma que más le gustaba, en verso". Cintas Gutiérrez, ha contribuído en el asunto recordando "que no es lo mismo el periodista de pata que es el que sale a la calle a buscar la información, que el periodista de mesa".
La mesa redonda se ha cerrado cuando Angulo ha lanzado la pregunta de por qué existe un interés por recuperar autores e historias del pasado, a lo que González ha respondido asegurando que muchos de estos escritores pre y post guerra civil son desconocidos para la mayoría de lectores, y por tanto supone una "especie de borrador de la historia", refiriéndose a que estos escritores contaban la realidad de la época a través de sus ojos en sus crónicas.
La segunda mesa de la jornada, 'crónica y nuevos medios' llegaba de la mano del periodista Agustín Rivera, que ha contado con la presencia de los corresponsales y compañeros de profesión Pere Ortín, Eduardo Suárez, Ángel Villarino y Xavier Aldekoa. Con la pregunta "qué es la crónica" Aldekoa ha roto el hielo al afirmar que "es una oportunidad para ver, escuchar, y contar una historia". Ortín ha matizado en este tema que "ya no es suficiente con ir, volver y contar, sino que necesitamos complementar herramientas".
En base a lo que ha supuesto el cambio del papel a lo digital, Villarino ha afirmado que a él, como profesional, le supuso "pasar de escribir 500 palabras a 1000" y ha recordado que "es erróneo pensar que en la era digital la gente lee menos". El periodista ha concluido su intervención asegurando que el problema de que no haya límite de espacio en los medios digitales supone un "arma de doble filo" porque se puede pecar de longitud.
El debate ha llegado a punto en común con la afirmación de Aldekoa asegurando que "antes y ahora trabajamos con lo mismo, personas, y con la historia que el periodista desdea contar al público", aunque asegura que "es una ventaja disponer de esa cercanía con tus lectores". El periodista ha cerrado la mesa citando a Kapuscinski y sus tres reglas para ser buen periodista: pasión, pasión y pasión.




