Primera exposición en Andalucía
MÁLAGA.- El Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga ha presentado este vienres la primera exposición individual en un museo andaluz de Marina Vargas, en la que a través de 13 obras ,12 esculturas y una fotografía, la mayoría creadas expresamente para la exposición del espacio malagueño, reflexiona sobre las nuevas visiones de los conocimientos heredados, la belleza y el concepto de liberación, además de la crítica de los modelos clásicos.
'Ni animal ni tampoco ángel' es el título de la exposición, comisariada por Fernando Francés, que estará en el CAC hasta el próximo 10 de enero. Así, a través de 12 esculturas compuestas por polvo de mármol y resina, recubiertas con poliuretano expandido y una fotografía en blanco y negro. La escultura, como soporte principal, es utilizada como herramienta para cuestionar lo heredado histórica y simbólicamente.
Marina Vargas trabaja con formas ya existentes y las pone en duda mediante una deconstrucción orgánica, modificando por completo el concepto inicial de las mismas. La artista recurre a esculturas que son utilizadas en escuelas de Artes y Oficios o Bellas Artes para enseñar a dibujar, modelar o estudiar anatomía.
Sobre su obra la artista, considerada multidisciplinar, ya que trabaja la escultura, el dibujo, la instalación, la fotografía y el vídeo, ha explicado que "trato de crear en mi contexto mi propio código de imágenes, intentando estructurar con ellas mi identidad, es decir --mi ser en el tiempo-- como si todo lo externo lo imprimiera o lo transpirara hacia mi adentro con la intención de construir un universo o hábitat paralelo".
El también director del CAC, Fernando Francés, ha señalado que "el espectador no se siente indiferente ante una obra de Marina Vargas, la artista se rebela ante la pasividad de su tiempo rompiendo con la funcionalidad del placer o el gusto mediante el cuestionamiento de los modelos clásicos, que pervierte con la adhesión de volúmenes orgánicos y gibosos que le otorgan humanidad" y ha indicado que "la forma deja de tener interés, siendo la imagen o la percepción individual del espectador las que adquieren el protagonismo".
OBRAS
Las obras de Marina Vargas se caracterizan por el uso de líneas curvas o "entrañas", como ella las denomina, son formas imprecisas que surgen del diálogo entre los pensamientos y emociones de la artista que plasma como grafía sobre las obras. Además de por el uso de una paleta de colores restringida como el rojo, el blanco, el negro, el dorado y el plateado. La elección de estos colores evocan lo sagrado, una gama cromática procedente de la estética bizantina y otros referentes. Sus obras comprenden temas como su visión particular de la vida y la muerte, la fe y el agnosticismo o el orden y el caos de nuestro tiempo y nuestro pasado.
La artista se encuentra muy influenciada por diferentes corrientes artísticas como el clasicismo, el grecorromano, el renacimiento o el barroco, donde recurre como fuente de inspiración. En la exposición 'Ni animal ni tampoco ángel', la artista recupera los modelos de escultura, propias de la cultura occidental, a las que les aplica la teoría de Paracelso, médico y alquimista del Renacimiento que cultivaba intereses como el arte, la ciencia, la magia, la astrología o la anatomía.
Los tres elementos que conforman el paradigma de paracelso son: el cuerpo elemental --la gula y la lujuria--, el cuerpo sideral --el ánimo, el arte y la sabiduría-- y el cuerpo eterno --la tendencia hacia el conocimiento de Dios-- muy presentes en las obras de Vargas.
El uso del poliuretano expandido y la modulación del mismo para recubrir o descubrir las esculturas es otro de los objetivos que utiliza la artista para sacar lo "de dentro a fuera y lo de fuera a dentro". En ello reside en la necesidad de tener que cuestionarse el canon de belleza clásica y la perfecta proporción tal y como se entiende en la actualidad. La forma deja de tener interés, siendo la imagen o la percepción individual del espectador las que adquieren protagonismo. La artista pretende crear un interrogante al espectador sobre el origen, lo sagrado y lo profano.
Haciendo referencia a sus obras, La Piedad invertida, 2015 es el punto de inflexión de la artista hacia la búsqueda de un nuevo concepto de belleza, donde la ayuda a cuestionarse otros parámetros de la escultura clásica y evoluciona hacia otra perspectiva en su trabajo. Otros de los temas recurrentes en las obras de Marina Vargas son las esculturas clásicas, un concepto abierto a múltiples interpretaciones como en sus obras Diadúmeno (Materia prima), 2015, Venus de Canova o Venus Limbus, 2015, Venus Esquilina o Arcana, 2015, entre otras. La fotografía El modelo y la artista, 2015 es un autorretrato con El torso Belvedere, una obra con una gran carga erótica y sensualidad que hace alusión a la etapa "performativa" de la artista, simbolizando el sometimiento dentro de la práctica artística de la mujer al hombre.
La exposición ha sido presentada en rueda de prensa por el alcalde, Francisco de la Torre; la concejala de Cultura, Gemma del Corral, el comisario de la muestra y la propia artista.




