MÁLAGA.- 'Rockberto', obra de teatro y música dirigida por el dramaturgo malagueño Sergio Rubio sobre Roberto González, leyenda del rock malagueño y miembro de Tabletom, tiene todas las localidades agotadas en sus cuatro primeras funciones de octubre en el Teatro Cánovas de la capital. Además, el espectáculo se mantendrá en su programación con casi 20 funciones todos los jueves y viernes a las 20.00 horas hasta el próximo 18 de diciembre.
"Enemigo de los homenajes, esta obra es una fantasía sobre las ensoñaciones finales de Roberto González, ahora Rockberto, se aleja de lo biográfico y se adentra en su universo de lucidez, locura y electicismo", ha explicado el director de la obra Sergio Rubio, que ha añadido que "queremos reflejarlo con la apariencia de la última psicodelia imaginada por Roberto González. ¡Muerde que rollo!".
El espectáculo combina la interpretación, siete temas de Tabletom, poesía, humor e incluso una reflexión sobre la cultura en la ciudad, todo ello encauzado a través de la óptica de Rockberto.
Para esta singular obra de teatro y música, el dramaturgo cuenta con una versión de Rockberto diseñada por Ángel Calvente, una marioneta manipulada por Alejandro Sierra, Bola, acompañado por Gonzalo Cano Flamarique, Gon, que interpreta magistralmente la voz de Roberto González. El personaje parece cobrar vida: habla, canta y actúa como él lo haría. Le acompañan en la música Javier Viana, Jorge Burgueño y David Mena.
Este proyecto ha crecido entre las paredes del Teatro Cánovas, cuyo objetivo es apoyar al tejido cultural de la ciudad, desarrollando producciones, poniéndolas en marcha y facilitando su comercialización en otros espacios escénicos. "Esta producción ha captado ya la atención de dos distribuidores que esperamos se materialice en los próximos meses y pueda exportarse", ha afirmado, por su parte, el coordinador del Teatro Cánovas, Antonio Navajas.
El personaje protagonista primero fue cajero de banco, después odiaba el dinero y finalmente se decidió por ser, ni más ni menos, que Rockberto. Desde que tomó contacto con el mundo de la música comprendió que le proporcionaba el universo que necesitaba para no dejarse domesticar frente al mundo corriente, fabricado sobre la neurosis de la más gris realidad.
Su estilo totalmente anárquico e inclasificable tuvieron en este sentido un éxito total y Rockberto consiguió morir libre, sin traicionar un ápice su estilo de vida: sexo, drogas y rock&roll. "Sus letras, su voz, su rebeldía, sus geniales iluminaciones o la leyenda de Tabletom o su relación con ciertas sustancias revelan la autenticidad de una existencia independiente y genial, por estar precisamente fundamentada en la más pura libertad. Este singular proceder despertó una gran fascinación del público, generando un fenómeno de veneración aún vigente. El RocKberto que nosotros hemos descubierto en la sala de ensayos se ha comportado como un hombre cruelmente sencillo, ingenioso, insurrecto, imprevisible y literario", ha señalado Rubio.




