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Un estudio andaluz aclara que la quimio no deja huellas en la sangre de las supervivientes de cáncer de mama

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Un estudio andaluz aclara que la quimio no deja huellas en la sangre de las supervivientes de cáncer de mama

Los investigadores Laura Gálvez, Iñaki Comino y Javier Pascual./ IBIMA

Los investigadores analizaron 189 muestras de sangre

Un equipo de investigación de Málaga ha analizado si la quimioterapia recibida durante el tratamiento del cáncer de mama se relaciona, más de una década después, con una mayor presencia de determinadas alteraciones genéticas en las células de la sangre. Por su parte, los resultados muestran que haber recibido quimioterapia no se asoció de forma significativa con una mayor frecuencia de hematopoyesis clonal de potencial indeterminado, conocida como CHIP, entre las supervivientes de cáncer de mama estudiadas.

El trabajo ha sido desarrollado por profesionales del grupo de Investigación Clínica y Traslacional en Cáncer de IBIMA Plataforma BIONAND y del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen de la Victoria. También han participado el Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer -CIBERONC-, la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, el Laboratorio de Biología Molecular del Cáncer del Centro de Investigaciones Médico-Sanitarias (CIMES) y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada. 

La investigación, publicada en la revista científica The Breast, tiene como primera autora a la Dra. Laura Gálvez, que comparte autoría principal con el Dr. Iñaki Comino, coinvestigador responsable del grupo en IBIMA. El estudio ha contado asimismo con la participación y dirección científica del Dr. Javier Pascual y el Dr. Emilio Alba; investigador responsable del grupo adscrito al instituto.

Alteraciones en las células de la sangre

El estudio se centra en la hematopoyesis clonal de potencial indeterminado, conocida como CHIP. Este fenómeno aparece cuando un grupo de células de la sangre adquiere determinadas mutaciones y comienza a multiplicarse.

Su presencia no significa que la persona tenga leucemia ni otra enfermedad hematológica. Sin embargo, en algunos casos puede relacionarse con un mayor riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares o enfermedades de la sangre. Por ello, conocer si estas alteraciones permanecen años después del tratamiento resulta importante para mejorar el seguimiento de las supervivientes de cáncer.

Más de una década después del diagnóstico

Así, el equipo analizó muestras de sangre de 189 mujeres diagnosticadas de cáncer de mama en estadios iniciales o localmente avanzados. Las muestras se recogieron una media de 11 años después del diagnóstico. De las participantes, 103 habían recibido quimioterapia y 86 no.

Mediante técnicas avanzadas de análisis genético, los investigadores estudiaron tanto un conjunto de 100 genes relacionados con estas alteraciones como otras regiones más amplias del ADN.

El 28,6 % de las participantes presentó alguna alteración en el grupo de 100 genes analizados. Al ampliar el estudio, esta cifra alcanzó el 35,4 %. No obstante, no se encontraron diferencias significativas entre las mujeres que habían recibido quimioterapia y las que no. Además, las alteraciones más relacionadas con el daño producido por algunos tratamientos fueron muy poco frecuentes más de diez años después del diagnóstico.

Nuevos datos para el seguimiento a largo plazo

Según sus autores, este es el primer estudio que analiza estas alteraciones en supervivientes de cáncer de mama a tan largo plazo mediante un estudio genético tan amplio.

Los resultados indican que, en este grupo de pacientes, la quimioterapia no se relacionó con una mayor presencia de alteraciones clonales en la sangre más de una década después del tratamiento. No obstante, el estudio no permite conocer qué ocurre durante los primeros años posteriores a la quimioterapia ni descarta que algunas pacientes puedan desarrollar cambios concretos.

En este sentido, los investigadores destacan que “algunas alteraciones podrían aparecer durante el tratamiento o poco después y disminuir con el paso del tiempo. Por ello, serán necesarios nuevos estudios con muestras recogidas en distintos momentos para conocer mejor su evolución desde el diagnóstico hasta la supervivencia a largo plazo”. 

 

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