La candidata responsabiliza al Gobierno de PP y Vox
MÁLAGA- Eva García Sempere, candidata del Frente Amplio por Málaga, asistió en la mañana de hoy a la concentración convocada por “Una educación pública inclusiva y de calidad” frente al CEIP María del Mar Romera, donde señaló que «los recortes han sido todavía más agravados en materia de educación especial. El Gobierno de Moreno Bonilla, con la inestimable ayuda de Vox, está conculcando el derecho a la educación pública de calidad y universal. Porque cuando deja fuera de esa educación a niños y niñas, a familias, y además lanza la precarización a profesionales en este país, en Andalucía, en El Rincón y en cualquier otro centro de Málaga, se está conculcando ese derecho universal a la educación. Desde Frente Amplio, desde Izquierda Unida, vamos a seguir en la lucha por acabar con el déficit estructural que hay de profesionales».
Eva Garcia incidió en que «media hora de profesionales no es un recurso y no sirve a nuestros niños y niñas y no es garantía de nada.» Asimismo, recordó que hay que «garantizar tanto que haya los profesionales necesarios en todos los centros, como acabar con su precarización. Aquellas personas que tienen en sus manos la evolución educativa, el progreso de nuestros niños y nuestras niñas, tienen que estar en las mejores condiciones laborales, con garantías de poder atenderlo suficientemente, aprender con ellos, conocerlos suficientemente y esto solo se puede hacer con la subrogación de estos profesionales y formen parte de la Junta de Andalucía y del sector público».
Por último, la candidata por Frente Amplio por Málaga recalcó la necesidad de «acabar con el Gobierno del Partido Popular y de Vox, que son quienes están promoviendo esta serie de recortes y esta precarización constante de nuestros trabajadores y trabajadoras públicas y garantizar que los colegios tienen las medidas y los recursos suficientes para garantizar una inclusión plena y una educación universal, pública y de calidad para toda la comunidad educativa», señaló.
La concejala en el Rincón de la Victoria por Izquierda Unida, Rocío Calderón, recalcó que «no normalizamos la incompetencia, la insensibilidad, la falta de responsabilidad y de empatía de un Gobierno que recorta recursos en materia de educación, poniendo en riesgo los derechos de los niños y niñas». Ha proseguido recordando que «el otro día en el Gregorio Marañón los padres y madres hayan tenido que salir a la calle a concentrarse, a defender, a exigir que se garanticen los derechos de sus hijos. No normalizamos que niños con necesidades educativas especiales vean reducidas sus sesiones a 30 minutos dos veces por semana. No vamos a normalizar que profesionales PT, PT y AL tengan que desplazarse de un centro a otro recortando los derechos de nuestro hijo»
«Esta es la situación que vive el CEIP María del Mar Romera. 56 niños y niñas con necesidades educativas especiales, con necesidades específicas de apoyo educativo que ven mermados sus derechos a 30 minutos dos veces por semana. La inclusión no tiene que quedar en un discurso, no tiene que quedar como una intención de declaraciones. Tiene que ser plasmado de forma práctica, en recursos, en profesionales y en una educación digna», afirmó Calderón.
En este sentido, Calderón añadió que «desde Izquierda Unida decimos que no merece la ciudadanía un Gobierno que no esté a la altura de las circunstancias y que no ponga en valor a lo que son el futuro de nuestra sociedad, a estos niños y niñas a los que está abocando a la exclusión y donde está agravando una gran desigualdad social. Desde Izquierda Unida vamos a seguir acompañando a todas las familias, exigiendo día tras día que el Gobierno de Moreno Bonilla ponga a disposición todos los recursos para los niños con necesidades educativas especiales».
Por su lado, María y Carlos, padres de niños afectados por los recortes, leyeron el manifiesto, y destacaron que «en nuestro colegio hay niños y niñas que necesitan más tiempo, más acompañamiento y más apoyo para aprender, comunicarse, relacionarse y avanzar. Detrás de cada niño hay una familia que confía en la escuela y unos profesionales que trabajan cada día para que nadie se quede atrás». Recalcaron que «en lugar de reforzar los apoyos para responder a esta realidad, nos encontramos con recortes que afectan directamente a su atención educativa. La reducción del tiempo de intervención de los profesionales de pedagogía, terapéutica, audición y lenguaje y PTIs, supone que parte de nuestros alumnado disponga de sesiones de apenas 30 minutos semanales».
«¿Cómo podemos hablar de inclusión real cuando precisamente a quienes más apoyo necesitan se les reduce el tiempo de atención? La vocación no sustituye a los recursos. El esfuerzo del profesorado no puede compensar indefinidamente la falta de profesionales y el cariño de la familia no puede reemplazar los apoyos que su hijo o hija necesitan. La inclusión no consiste simplemente en compartir un aula, consiste en eliminar barreras, proporcionar apoyo y garantizar que cada alumno y alumna pueda aprender, participar y progresar».
«No queremos que ningún colegio pierda apoyo para que otros puedan cubrir sus necesidades. No queremos enfrentar a una familia con otra. No se trata de repartir la escasez, se trata de acabar con ella. Los recursos deben aumentar y distribuirse con criterios de equidad y justicia, atendiendo a las necesidades reales de cada centro» manifestaron.
«Desde la comunidad educativa del CEIP María del Mar Romero exigimos recursos humanos y materiales necesarios para atender adecuadamente a nuestros 56 alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales: revisión de los recortes de EPT, AL y PT. Garantizar tiempo de intervención suficiente y ajustar a las necesidades reales de cada alumno y alumna. Aumento de los profesionales y de los apoyos especializados. Alternativas reales de apoyo dentro del aula ante las limitaciones para poner en marcha nuevos proyectos asistentes y la desaparición prevista de esta figura en 2027».
«No pedimos privilegios, pedimos derechos. Ningún niño debe quedarse atrás y ningún centro debe verse obligado a renunciar a los apoyos de sus alumnos. La inclusión no es un favor que se concede, es un derecho que se garantiza. Y ese derecho no se negocia. No se aplaza ni se recorta. Por una inclusión real, no de papel. Por una escuela pública inclusiva y equitativa con recursos suficientes para todo y todas. Porque cada niño y niña importa. Porque de ninguno sobra. Porque de ninguno debe quedarse atrás».



