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Un encuentro en el Hospital Universitario Regional da a conocer el nuevo modelo de atención a la obesidad infantil

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Un encuentro en el Hospital Universitario Regional da a conocer el nuevo modelo de atención a la obesidad infantil

Jornadas en el Hospital Universitario Regional./ Junta de Andalucía

El 35,6% de los menores entre 2 y 15 años en Andalucía presentan exceso de peso

MÁLAGA- El Hospital Universitario Regional de Málaga acogió este viernes, 6 de noviembre, una jornada científico-técnica dirigida a profesionales sanitarios, asociaciones científicas y representantes de organizaciones educativas, sociales y académicas. El encuentro permitió dar a conocer el nuevo modelo asistencial recogido en el Programa de Atención a la Enfermedad Crónica del Tejido Adiposo en Niños, Niñas y Adolescentes, ÓrbiTA, impulsado por la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, a través de la Secretaría General de Salud Pública y Promoción de la Salud.

El pasado 14 de octubre, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó este modelo de atención integral a la obesidad infantil, que busca homogeneizar el abordaje de esta enfermedad en la Atención Primaria de toda Andalucía y reconocerla como una enfermedad crónica con determinantes genéticos, ambientales y sociales, no condicionada exclusivamente por los hábitos de vida.

La vocación de este nuevo programa es abordar esta enfermedad crónica desde la desestigmatización, mediante un tratamiento integral en los centros de salud y técnicas que involucren al núcleo familiar y vayan más allá de las restricciones calóricas.

El SAS atendió a 32.538 menores con obesidad

En Andalucía, el 35,6% de los menores de entre 2 y 15 años presentaba exceso de peso el pasado año, según el Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía. En concreto, el 19,8% tenía sobrepeso y el 15,9%, obesidad. Entre los factores asociados a estos diagnósticos se encuentran el sedentarismo, los hábitos de sueño, la alimentación, la salud mental y las condiciones socioeconómicas familiares.

De acuerdo con los indicadores del Banco de Datos Estadísticos de Andalucía (BADEA), en 2025 el Servicio Andaluz de Salud atendió por obesidad a 32.538 menores de entre 6 y 17 años. De ellos, 11.079 tenían entre 6 y 11 años; 13.815, entre 12 y 15 años, y 7.644, entre 16 y 17 años.

Ante este escenario, la Junta de Andalucía ha previsto la puesta en marcha del Plan ÓrbiTA a partir del primer trimestre de 2027. El programa estará dirigido a niños, niñas y adolescentes de entre 2 y 18 años que reciben atención en el Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) y presentan factores de riesgo de obesidad o un índice de masa corporal (IMC) elevado.

La implementación del programa correrá a cargo de profesionales de Atención Primaria, entre ellos pediatras, médicos de familia, enfermeras de pediatría y de familia, enfermeras referentes escolares y trabajadores sociales. Estos profesionales reciben formación específica desde el pasado mes de octubre.

La ruta de atención a los pacientes

El programa ÓrbiTA tiene como objetivo renovar el enfoque diagnóstico de la obesidad infantil y establecer una nueva hoja de ruta asistencial. Para ello, contempla la actualización de los criterios de derivación a atención especializada, el abordaje de las familias con baja adherencia y la identificación de factores de riesgo de obesidad durante los primeros mil días de vida.

Además, establece un acompañamiento continuado de hasta 18 meses, que sitúa a la familia en el centro de la intervención y se adapta a las circunstancias de cada hogar.

La ruta asistencial comenzará con la detección del riesgo de obesidad durante las revisiones periódicas del Programa de Salud Infantil (PSI) en Atención Primaria, a partir de los 2 años. A continuación, se realizará el cribado mediante el IMC y, si se confirma el diagnóstico, se iniciará un seguimiento individualizado, con derivación a atención especializada de los casos que cumplan los criterios establecidos.

De este modo, el IMC deja de ser el único criterio diagnóstico y pasa a utilizarse como herramienta de cribado poblacional, complementada con la valoración de otros factores, como los hábitos de alimentación, la condición física, la presencia de comorbilidades, el tiempo de uso de pantallas, la salud emocional y la higiene del sueño.

En aquellos casos en los que las familias rechacen participar en el programa, se les seguirá ofreciendo citas periódicas, recomendaciones y entrevistas motivacionales. Cuando sea necesario, se contará también con la implicación de las enfermeras referentes escolares y los trabajadores sociales, con el objetivo de promover el avance hacia el cambio.

El éxito de la intervención se evaluará a través de la estabilización ponderal del menor según su edad, la mejora de las comorbilidades previas, la adquisición y el mantenimiento de hábitos saludables, la adherencia familiar al programa y la mejora de la calidad de vida del paciente.

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