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El Museum Jorge Rando presenta 'Años jóvenes de un viejo maestro (1ª parte)'

El Museum Jorge Rando presenta 'Años jóvenes de un viejo maestro (1ª parte)'

Presentación de la exposición. / Museo Jorge Rando.

Esta exposición aúna obras de la primera época de Jorge Rando de las décadas de los 60 y 70 y su última creación

MÁLAGA- El Museum Jorge Rando presenta 'Años jóvenes de un viejo maestro (1ª parte)' y 'Ein ukrainisches Requiem' (Un Réquiem ucraniano). Esta exposición aúna obras de la primera época de Jorge Rando que datan de las décadas de los 60 y 70 y la presentación de su última creación 'Ein ukrainisches Requiem'. Estarán disponibles desde el 23 de mayo hasta el 26 de septiembre en las salas 7 y 9. Esta exposición nos permite vislumbrar los albores de la creación del pintor malagueño en torno a los pilares que conforman el Nuevo Expresionismo: la espiritualidad y los valores humanistas.

La década de los 60 que Jorge Rando vivió en Alemania fue la época del movimiento hippie, de la descolonización, del comienzo del cambio político en América latina y de la lucha por las libertades, como aquel mayo del 68 al que el pintor acudió con un grupo de intelectuales. Durante estos años viajaba continuamente alrededor del mundo en tren o en barco, y estas travesías le sirven como inspiración para sus obras y escritos. Las obras de Afrika presentan fondos abstractos o monocromáticos que acompañan a estas maternidades que representan los paralelismos y las convergencias del sufrimiento y el amor. La mujer va a ser protagonista indiscutible de su creación, poniendo de relieve su fortaleza ante la adversidad. Otra de las obras clave de este ciclo representa un éxodo. Un hombre al frente de un grupo de personas sufrientes cuyos rostros aparecen deformados por la barbarie y el dolor. Contrasta la serenidad del hombre ante la desesperación, alegoría de esas figuras necesarias que lideran la lucha por la justicia.

Clochards y Prospitución son trabajos a espátula pintando sus famosos Clochards (vagabundos urbanos), siendo en la actualidad de los pocos retratos reales realizados por el pintor. Paralelamente va reflejando las historias y vidas de las meretrices a las que acabaría dedicando un ciclo en la década de los 90 bajo el título Prostitución. Por otra parte, Retratos son obras despunta esa maestría que desarrollará Jorge Rando para extraer las emociones. Nos permite adentrarnos en la profunda tristeza de la soledad de estos hombres y mujeres, en la vergüenza de sus miedos no comprendidos o en la ansiedad y el desasosiego que produce el rechazo y la incomprensión.

Por otra parte, con Ein ukrainisches Requiem el pintor nos obliga a dedicarle un tiempo, a sentarnos para que podamos contemplar y pensar. Una sala negra, angosta y de fondo el Requiem de Brahms, al mismo volumen con el que Rando pintó el lienzo y que nos obliga a observarlo enmudecidos. la luz que emana de este cuadro, en su parte superior la conjugación del color hace de la obra un estallido de amarillos, naranjas o azules que se superponen, se mezclan, que surgen y se esconden. Una gama cromática inédita en su creación y que nos la ofrece ahora, a punto de cumplir 81 años. En la parte inferior verdes, rojos y gruesos trazos negros. «Dios creó el color porque lo necesitaba para crear la belleza, yo aquí lo utilizo en mi intento por crear la tragedia más terrible» dice el pintor. La horizontalidad es un elemento clave en la concepción de sus últimas obras, como Pinturas Sucias (perteneciente a su tetralogía de Mariposas).

La periodista, crítica de arte, poeta y gran conocedora de la obra joven del maestro, Carmen Pallarés, no ha podido acudir a la rueda de prensa, pero ha afirmado que "Jorge Rando muestra y demuestra en cada una de sus colecciones de vejez, un vigor juvenil, un erguimiento de la voluntad y un anhelo cumplido de entusiasmo plástico, artístico y personal que le impide, le impide, justamente, envejecer".

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