El informe advierte de su infrafinanciación y de una situación económica “muy delicada”
MÁLAGA- La Universidad de Málaga genera un impacto cercano a los 800 millones de euros y más de 8.200 empleos, con más de 332 millones de efecto directo y 43 millones indirectos, además de un papel destacado en sectores como la educación, la investigación y la construcción.
El estudio presentado este martes en el rectorado, advierte además de la infrafinanciación de la institución y de su “muy delicada” situación económica.
El informe, impulsado por la Fundación Unicaja y dirigido por el profesor Daniel Carrasco, analiza tanto los efectos a corto plazo —derivados del gasto, la producción y el empleo— como los impactos a largo plazo vinculados al capital humano, la productividad y el desarrollo social.
Durante su intervención, el presidente de la Fundación Unicaja, José M. Domínguez, subrayó que el estudio responde a la necesidad de cuantificar la contribución global de la universidad, destacando que la UMA ha sido “un elemento clave del entramado socioeconómico provincial” y un factor determinante en la transformación de Málaga en las últimas décadas.
El análisis también pone el foco en los beneficios a largo plazo, especialmente en la mejora de la empleabilidad y los salarios de los egresados universitarios, que pueden superar hasta en un 65% los ingresos de personas con menor nivel educativo, así como en el aumento de la recaudación fiscal, estimado en unos 200 millones de euros.
En términos históricos, el análisis repasa la evolución de la UMA desde su creación en 1972, destacando su crecimiento hasta consolidarse con una oferta académica amplia y una comunidad universitaria estabilizada en torno a los 31.000 estudiantes, además de un aumento sostenido del alumnado internacional.
Sin embargo, el informe también identifica importantes debilidades, especialmente en materia de financiación, ya que la UMA presenta niveles inferiores de financiación por alumno respecto a la media andaluza y nacional, lo que ha contribuido a un aumento de la deuda —que alcanza los 94 millones de euros— y a un deterioro de algunos indicadores económicos.
En este sentido, el rector de la Universidad de Málaga, Teodomiro López, alertó de que la institución atraviesa una situación económica “muy delicada”, cercana a la “bancarrota”, y reclamó un incremento de la financiación para garantizar su crecimiento y mantener los niveles de excelencia.
“El estudio demuestra con rigor lo que venimos señalando: la universidad está infrafinanciada”, afirmó el rector, quien incidió en la necesidad de aumentar los recursos por estudiante para asegurar el futuro de la institución.
Finalmente, los responsables del estudio coincidieron en destacar el papel estratégico de la UMA como motor de desarrollo económico, social y de innovación, subrayando su contribución al emprendimiento, la transferencia de conocimiento y la mejora del bienestar en la provincia.




