Las instituciones buscan equilibrar la apuesta por el arte público
MÁLAGA- La entrada al Puerto de Málaga, uno de los enclaves más sensibles y estratégicos desde el punto de vista paisajístico y patrimonial de la ciudad, ha sido escenario en los últimos días de una intensa polémica urbana. El motivo ha sido la instalación, impulsada por la Autoridad Portuaria, de dos esculturas monumentales que representan a los dioses Neptuno y Venus en el acceso desde la Plaza de la Marina.
La iniciativa, ejecutada sin un proceso previo de debate público, despertó el rechazo inmediato de instituciones culturales de prestigio. La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo ha liderado las críticas, alertando sobre el impacto visual "desmesurado" de las piezas debido a su volumetría. A esta postura se ha sumado una movilización ciudadana que, a través de una recogida de firmas, denuncia que la instalación no se adecúa al planeamiento urbano vigente y altera gravemente la fisonomía de la entrada a la ciudad.
Una solución temporal para rebajar la tensión
Ante la controversia generada y tras varias rondas de conversaciones entre el Ayuntamiento de Málaga y la Autoridad Portuaria, ambas instituciones han alcanzado un acuerdo para dar una salida de consenso al conflicto.
Finalmente, la estancia del grupo escultórico en su ubicación actual tendrá un carácter estrictamente temporal. Se ha decidido que la exposición se limite a un periodo máximo de seis meses. Transcurrido este tiempo, se procederá al desmontaje de las figuras y a su traslado a una nueva ubicación, que será pactada entre ambas administraciones, buscando un entorno con menor impacto visual y patrimonial.
Con esta medida, las instituciones buscan equilibrar la apuesta por el arte público en el recinto portuario con la protección de la identidad estética y urbanística del eje centro-puerto, atendiendo así a las reclamaciones de los colectivos culturales y de la propia ciudadanía.