Pretende promover una reflexión personal y reconstruir vínculos educativos
Torremolinos (MÁLAGA)- El Ayuntamiento de Torremolinos, a través de Cruz Roja, pone en marcha un año más el Aula de Convivencia Alternativa al objeto de fomentar habilidades sociales y personales en menores que han sido expulsados temporalmente de sus centros de estudios.
El proyecto cuenta para este año 2026 con una cantidad de 15.000 euros, con cargo al presupuesto municipal y atendiendo al compromiso del consistorio en la prevención del absentismo escolar.
Este aula persigue ofrecer una respuesta educativa al alumnado tras una expulsión temporal, fomentando la reflexión, la mejora de la conducta y la continuidad del aprendizaje durante el periodo de expulsión, además de prevenir futuras conductas disruptivas que puedan derivar en nuevas sanciones.
Durante el año pasado este proyecto logró dar continuidad educativa a 34 menores de entre 12 y 16 años, evitando la desconexión total durante las expulsiones, consiguiendo mantener rutinas y hábitos correctos a la hora de despertar y cumplimentar tareas, y favoreciendo la conciliación de las familias.
Las actividades desarrolladas se plantean para responder a problemáticas específicas del alumnado expulsado temporalmente de su centro educativo. De este modo, se promueve una reflexión personal, se reconstruyen vínculos educativos y se incorporan herramientas que permitan la reintegración escolar y social.
Para ello se ha trabajado en aspectos como el apoyo educativo, el desarrollo personal y emocional, la colaboración con la comunidad, así como la prevención de adicciones y el uso responsable de la tecnología.
Conclusiones
La franja de edad más representada, el 70,6%, ha sido la comprendida entre los 14 y 15 años, lo que señala una etapa especialmente crítica en el desarrollo personal y social del alumnado. Esto sugiere que la intervención preventiva debe reforzarse en la etapa de 2º y 3º de ESO.
Las actividades de apoyo educativo han sido fundamentales para mantener la conexión académica del alumnado con su centro, evitando el abandono y reforzando hábitos de estudio.
Por otro lado, las dinámicas emocionales y talleres de habilidades sociales han contribuido a mejorar la gestión de conflictos, el respeto hacia figuras de autoridad y la relación entre iguales, aspectos directamente relacionados con los motivos de expulsión detectados.
Las acciones de colaboración con la comunidad y de voluntariado intergeneracional han reforzado el sentido de pertenencia y el desarrollo de valores prosociales, favoreciendo la empatía y el compromiso.
La prevención de adicciones y el uso responsable de la tecnología se han consolidado como ejes clave, especialmente frente a problemáticas cada vez más presentes entre el alumnado expulsado.
A su vez, la orientación vocacional ha sido valorada muy positivamente como elemento motivador para muchos menores que no encuentran sentido al estudio, ofreciéndoles nuevas metas y caminos personales.