Díez plantea que la magnitud del desafío requiere algo más que ajustes parciales
MÁLAGA- España afronta una transformación tecnológica, social y económica sin precedentes. La inteligencia artificial está redefiniendo el trabajo y el conocimiento, la salud mental de niños y adolescentes se ha convertido en una preocupación social urgente y la incertidumbre laboral ha dejado de ser una excepción para convertirse en norma.
En este contexto, Málaga se convirtió en el escenario de un debate que trasciende el ámbito educativo. Sonia Díez, presidenta de la Fundación EducAcción, presentó en el Centro Cultural Fundación Unicaja su nuevo ensayo–manifiesto, 'El fin de la educación tal y como la conocemos', una obra que plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos educando para el mundo que viene o seguimos formando para el que ya no existe?
Una reconversión educativa ante un cambio de época
El libro parte de una premisa clara: el sistema educativo actual fue diseñado para una sociedad industrial, lineal y previsible. Sin embargo, el presente exige pensamiento crítico, adaptación constante, gestión emocional y capacidad de convivir con la incertidumbre.
Durante su intervención, la autora explica que el título no anuncia el final de la educación, sino el final de un modelo que, a su juicio, ha quedado desalineado con la realidad contemporánea. "No estamos ante una crisis de profesores ni de alumnos, sino ante una crisis de enfoque", sostiene. "El mundo ha cambiado profundamente y la educación no puede seguir funcionando con las lógicas del siglo pasado".
Díez plantea que la magnitud del desafío requiere algo más que ajustes parciales. Habla de una "reconversión educativa", comparable a las grandes transformaciones que España ha afrontado en otros sectores estratégicos cuando el contexto lo ha exigido. A su juicio, la educación es hoy la infraestructura clave sobre la que descansan la competitividad, la cohesión social y la calidad democrática del país.
El ensayo no se limita a la crítica, sino que propone una hoja de ruta concreta: integrar la inteligencia artificial con criterio y ética, reforzar la autonomía y el liderazgo docente, revisar los sistemas de evaluación para que midan la comprensión y no solo la memorización, y conectar el aprendizaje con la vida real para devolverle sentido.
El bienestar emocional como punto de partida
Uno de los pilares centrales del libro es situar el bienestar emocional en el corazón del sistema educativo. No como complemento ni como programa aislado, sino como fundamento del aprendizaje.
La autora sostiene que, sin seguridad, autoestima y propósito no puede haber aprendizaje profundo ni desarrollo real del talento. En un contexto marcado por el aumento de la ansiedad y la desmotivación juvenil, defiende que la escuela debe convertirse en un espacio que cuide, respete los ritmos individuales y fortalezca la identidad y la autonomía de cada estudiante.
El libro propone así desplazar el foco desde la acumulación de contenidos hacia la formación de criterio, carácter y capacidad de adaptación. Educar no es solo transmitir conocimientos, sino preparar a las personas para comprender el mundo, participar en él y transformarlo con responsabilidad.
Una reflexión que conecta con la sociedad
La propuesta conecta con una percepción ampliamente compartida por la ciudadanía. Según el I Barómetro EducAcción 2025, casi nueve de cada diez españoles consideran que el sistema educativo necesita una transformación profunda.
Para Díez, estos datos reflejan que el debate educativo ya no es sectorial, sino social. 'El fin de la educación tal y como la conocemos' se enmarca en el movimiento ciudadano EducAcción, una iniciativa que promueve una transformación basada en evidencia, colaboración multisectorial y corresponsabilidad colectiva.
"La educación no puede seguir siendo un debate coyuntural ni dependiente de ciclos políticos. Es una cuestión estratégica de país. Y el momento de abordarla es ahora", señaló Díez.



