El filme que arrastra al espectador hacia la ruptura psicológica
MÁLAGA / ANDRÉS SABORIDO BARROS - A través de un portátil y una casa vacía, la cinta presenta a un bailarín carente de vínculos sociales cuyo único entretenimiento consiste en conocer personas en una web de navegación anónima. Se construye una atmósfera densa que oprime al espectador, haciéndolo sentir indefenso o incluso desesperado.
En este contexto, los movimientos del protagonista no solo proyectan su talento artístico, sino que funcionan como sinónimo de su angustia y necesidad de auxilio; es un ser de carne y hueso frente a un mundo que valora su destreza, pero ignora su humanidad.
El aspecto más preocupante de la película es el deterioro del estado mental del protagonista, quien se relaciona únicamente a través de internet con personas que solo buscan la satisfacción sexual. Aunque inicialmente lucha contra ello, llega a un punto en el cual termina cayendo en la tentación y normalizando estas conductas. Esta pasividad y la ausencia total de sentimientos generan una profunda sensación de vacío en el espectador.
La obra carece de diálogos, no por falta de necesidad, sino porque apuesta por una comunicación basada en mensajes de texto, gesticulaciones y el uso del espacio. El escenario, que comienza siendo cuidado, termina sumido en un caos total, lo cual simboliza que la salud mental del personaje ha quebrado por completo.
Aesta narrativa se suma la aparición de un individuo misterioso cuyo rostro nunca se revela, pero que cautiva por completo al protagonista; sin embargo, para desgracia de ambos, la unión nunca llega a materializarse. El largometraje concluye con un final abierto que permite múltiples interpretaciones, pero que deja un sabor de boca amargo ante la incertidumbre sobre el futuro del personaje.
