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Aquella Sombra Desvanecía: El doloroso sentimiento de ver marchar a quién has criado

Aquella Sombra Desvanecía: El doloroso sentimiento de ver marchar a quién has criado

Una despedida dolorosa entre madre e hijo

MÁLAGA / ÁLVARO SOTO ABENZA - Un relato marcado por el silencio y la contemplación, donde los vínculos familiares se examinan desde la distancia emocional. La película siguió la historia de Sol, una tecladista de velorios, y su hijo Junior, quienes afrontan una despedida inevitable en el paisaje árido de Piura.

El escenario se encuentra en el entorno natural, uno de sus principales recursos narrativos. El calor y la luz del desierto no funcionaron únicamente como escenario, sino como un reflejo del estado emocional de los personajes. Un paisaje amplio y abierto. El desierto se convierte en una metáfora del paso del tiempo y los vínculos que poco a poco se separan.

En ese espacio seco y casi inmóvil, madre e hijo compartieron los últimos momentos antes de que sus caminos tomen rumbos distintos, en una relación marcada por silencios que hablan más que cualquier diálogo. Las pausas entre el calor proveniente del desierto y la música de los velorios, un tono íntimo encuentra su lugar en el metraje. 

Samuel Urbina, director del filme, opta por transmitir una cercanía emocional al espectador. La cámara observó con paciencia los pequeños gestos cotidianos y dejó que la tensión emocional surgiera de lo no dicho. Evita narrar un conflicto dramático y se centra en retratar el instante previo a la separación entre madre e hijo.

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