Actualmente el grupo está formado por cuatro ejemplares
Fuengirola (MÁLAGA)- Hubo un instante en el que todo el equipo técnico de BIOPARC Fuengirola contuvo la respiración. Tras meses de espera y vigilancia constante, una pequeña grieta comenzó a abrirse en el cascarón. Los minutos parecían eternos hasta que, finalmente, la primera cría de dragón de Komodo asomó tímidamente al mundo. La emoción fue inmediata, pero también prudente: el equipo sabía que estaba presenciando un momento extraordinario para la conservación de una de las especies más fascinantes y amenazadas del planeta.
Tres años después de aquel momento inolvidable, las crías nacidas en 2023 han alcanzado una nueva etapa de su desarrollo. Estos ahora jóvenes dragones, que despertaron un enorme interés internacional desde sus primeros días de vida, muestran ahora comportamientos mucho más definidos y comienzan a asumir el papel que desempeñarán dentro del programa europeo de conservación de esta emblemática especie.
Actualmente el grupo está formado por cuatro ejemplares —tras el fallecimiento el pasado año de Juanito— que han crecido bajo el cuidado del equipo de Herpetología del parque. Durante estos tres años han pasado de ser pequeñas crías de apenas unos centímetros a jóvenes varanos que ya evidencian rasgos de personalidad propios: desde individuos más dominantes que exploran con mayor determinación su entorno, hasta otros con comportamientos más cautelosos.
Como ocurre en la naturaleza, los primeros años de vida de los dragones de Komodo están marcados por un comportamiento especialmente singular. A diferencia de los adultos, las crías pasan gran parte de su tiempo en los árboles, donde encuentran refugio frente a depredadores e incluso frente a otros dragones adultos, que pueden llegar a depredarlas. Esta fase arborícola, descrita en numerosos estudios científicos sobre la especie, es clave para su supervivencia durante los primeros años de vida.
“En esta etapa empezamos a ver claramente cómo se diferencian unos individuos de otros. Sus comportamientos, su forma de interactuar entre ellos o de explorar el entorno revelan ya rasgos de carácter muy marcados”, explica Milagros Robledo, responsable de Herpetología de BIOPARC Fuengirola. “Es especialmente interesante observar cómo pasan de ese comportamiento más tímido y arborícola de los primeros meses a una actitud cada vez más segura y territorial”.
El parque anuncia el primer traslado de estos jóvenes dragones: Drakaris
Este tercer aniversario marca además el inicio de un nuevo capítulo para el grupo. En coordinación con el Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP), del que BIOPARC Fuengirola forma parte, uno de los ejemplares —Drakaris— será el primero en trasladarse a otro centro zoológico europeo, concretamente al zoológico de Paignton. Este movimiento forma parte de la estrategia internacional de manejo de la especie que busca asegurar una población genéticamente sana bajo cuidado humano.
“El traslado de Drakaris es una excelente noticia desde el punto de vista de la conservación”, señala Robledo. “Significa que estos animales, nacidos aquí en BIOPARC Fuengirola, empiezan a contribuir activamente al programa internacional que trabaja para garantizar el futuro del dragón de Komodo”.
El dragón de Komodo (Varanus komodoensis) está catalogado como especie en peligro de extinción, con una población salvaje restringida a unas pocas islas de Indonesia. La pérdida de hábitat, la presión humana y el cambio climático representan amenazas importantes para su supervivencia. Por ello, los programas coordinados entre zoológicos de todo el mundo desempeñan un papel fundamental para preservar la diversidad genética de la especie y apoyar su conservación.
Tres años después de su nacimiento, aquellas pequeñas crías que cautivaron al público y a la comunidad científica comienzan ahora a escribir una nueva etapa de su historia, convirtiéndose en embajadores de una de las especies más fascinantes y amenazadas del planeta.



