Confirman evidencias de reproducción en libertad
Fuengirola (MÁLAGA)- El futuro del tigre de Sumatra, una de las especies más amenazadas del planeta, encuentra nuevos motivos para la esperanza en el corazón de la selva indonesia. El último informe anual del programa de conservación desarrollado en el Parque Nacional de Way Kambas, en colaboración con la organización local PKHS y con el respaldo de Fundación BIOPARC, confirma avances relevantes en la protección de este gran felino durante 2025.
Los datos dibujan una imagen poco habitual en un contexto global de pérdida de biodiversidad: un ecosistema que todavía funciona. Gracias al uso de cámaras trampa se han identificado al menos siete individuos diferentes, junto a evidencias de reproducción en libertad. Un indicio clave que sitúa a este enclave como uno de los últimos refugios viables para la especie.
La selva bajo vigilancia
Buena parte de estos resultados se sostienen sobre un trabajo constante y poco visible. Durante 2025, los equipos de conservación recorrieron cerca de mil kilómetros de selva en 12 patrullas de protección que cubrieron unas 48.800 hectáreas. Caminan durante días entre vegetación densa, ríos y terrenos sin senderos, no solo para seguir el rastro del tigre, sino para protegerlo.
Porque las amenazas persisten. Entre los hallazgos más preocupantes figuran trampas ilegales ocultas en el terreno, diseñadas para capturar animales de gran tamaño de forma indiscriminada. Su impacto es doble: reducen las presas naturales y suponen un riesgo directo para el propio tigre, que puede quedar atrapado y morir.
A esta presión se suman la tala ilegal, la apertura de accesos clandestinos o los incendios forestales, que fragmentan progresivamente uno de los ecosistemas más valiosos del sudeste asiático.
La población en libertad de este gran felino no supera los 400 los ejemplares en libertad; unas cifras que, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), están en continuo decrecimiento.
Las comunidades, clave para la conservación
La conservación no se juega solo en la selva. También en las comunidades que viven en sus límites. Durante 2025, el proyecto ha desarrollado campañas educativas, programas escolares y acciones de sensibilización que han llegado a cientos de personas en áreas cercanas al parque.
El objetivo es transformar la relación con el entorno: reducir los conflictos entre humanos y tigres y fomentar una convivencia posible. En paralelo, la colaboración con universidades ha permitido incorporar a estudiantes e investigadores al trabajo de campo, reforzando la base científica del programa.
Una conexión que llega hasta BIOPARC Fuengirola
Lo que ocurre en Sumatra tiene una conexión directa con España. En BIOPARC Fuengirola vive una pareja de tigres de Sumatra, embajadores de una especie catalogada como “En Peligro Crítico” por la UICN y de la que apenas quedan unos cientos de ejemplares en libertad.
El apoyo de Fundación BIOPARC al proyecto en Indonesia forma parte de una estrategia que conecta la conservación sobre el terreno con la sensibilización en Europa. Una forma de entender el papel de los parques zoológicos más allá de sus instalaciones: como actores implicados en la protección global de la biodiversidad.
En un escenario marcado por la desaparición acelerada de especies, cada rastro de tigre en la selva es una señal de resistencia. Y también el resultado de un trabajo sostenido que, aunque ocurra a miles de kilómetros, empieza mucho más cerca de lo que parece.

