El sindicato cuestiona el plan de inversiones de AENA para el periodo 2027-2031
MÁLAGA- El gestor público aeroportuario AENA, dependiente del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, ha aprobado recientemente la propuesta del Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el periodo 2027-2031, que prevé un volumen de casi 13.000 millones de euros de inversión para la ampliación y adecuación de 12 aeropuertos españoles. El objetivo del plan de inversiones es ampliar su capacidad para aumentar el tráfico de los aeropuertos de 283 millones de pasajeros en 2023 a 347 millones en 2031, un 22%.
En Andalucía, este debate adquiere una especial relevancia en el caso del Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, que ocupa una posición central dentro del sistema aeroportuario andaluz tanto por su volumen de tráfico como por su papel como principal puerta de entrada del turismo internacional. La ampliación prevista se presenta como una respuesta a necesidades operativas lógicas en una infraestructura que ya funciona en niveles elevados de demanda, con el argumento de ganar capacidad, evitar saturaciones y mejorar la calidad del servicio. Pero el análisis no puede quedarse en la dimensión técnica: ampliar la capacidad en Málaga significa también consolidar un modelo de crecimiento continuo del transporte aéreo y, con él, del modelo turístico asociado.
CCOO advierte de que estos incrementos de viajeros internacionales alimentan una masificación turística que ya tiene consecuencias muy claras en nuestro territorio: presión sobre el precio de la vivienda, gentrificación, tensiones sobre los servicios públicos y transformación del tejido urbano y social.
En el caso de Málaga y la Costa del Sol, estas dinámicas ya son visibles y una ampliación de capacidad que puede resultar técnicamente justificable también puede contribuir a intensificarlas si no va acompañada de una reflexión de fondo sobre el modelo de desarrollo. Un incremento de pasajeros y vuelos de la naturaleza prevista en el DORA III incrementará sustancialmente las emisiones de CO2 por la mayor utilización del combustible fósil de la aviación, el queroseno.
No existen a corto plazo tecnologías plenamente viables para la descarbonización de las aeronaves. Ni los biocombustibles, ni la electrificación, ni el hidrógeno están disponibles hoy como solución real a medio plazo para sustituir de manera generalizada el uso de combustibles fósiles en la aviación. La única tecnología que puede considerarse parcialmente viable, el combustible sostenible de aviación, apenas tiene un objetivo europeo de penetración del 6% para 2030, lo que significa que el 94% de los vuelos seguirían sin estar descarbonizados.
Desde CCOO recuerdan, además que el objetivo de España es reducir las emisiones del transporte en un 46% para 2030. La aviación es uno de los modos de transporte con mayores emisiones relativas de CO2 por pasajero, por lo que una expansión como la planteada entra en clara contradicción con una política seria de reducción de emisiones
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En un territorio ya especialmente tensionado desde el punto de vista ambiental, urbano y residencial como Málaga, esta contradicción es todavía más evidente. A ello se suma la dimensión laboral. Sectores clave del ecosistema aeroportuario continúan caracterizándose por altos niveles de externalización y precariedad, por lo que CCOO considera imprescindible que cualquier inversión en infraestructuras incorpore también un compromiso claro con la profesionalización, el empleo de calidad y la mejora de las condiciones de trabajo de las plantillas.
El sindicato subraya también que el modelo actual presenta un elevado grado de concentración del tráfico en el aeropuerto de Málaga, mientras otras infraestructuras andaluzas como Sevilla, Granada-Jaén, Jerez o Almería disponen de capacidad disponible. Este desequilibrio territorial concentra impactos económicos, sociales, laborales y ambientales en determinadas zonas, al tiempo que limita un desarrollo más equilibrado del conjunto de Andalucía.
Por ello, CCOO defiende que el crecimiento del tráfico aéreo en Andalucía debe abordarse desde una perspectiva más amplia, combinando la mejora de las infraestructuras existentes con una planificación orientada a una distribución más equilibrada del tráfico, mediante incentivos a nuevas rutas, políticas de tasas, promoción turística o mejora de la conectividad. No se trata solo de ampliar infraestructuras, sino de decidir qué modelo de desarrollo queremos para Málaga y para Andalucía en un contexto de emergencia climática, crisis de acceso a la vivienda y creciente presión turística.
CCOO considera que una decisión de este calado no puede adoptarse sin un amplio debate social y político. La cuestión no es solo cuánto crece el tráfico aéreo, sino cómo, dónde y con qué consecuencias. En el caso de Málaga, hablar del DORA III es hablar también de vivienda, empleo, equilibrio territorial y sostenibilidad.

