Tiene por objetivo crear lazos y fortalecer vínculos entre Moldavia, Málaga y Andalucía
MÁLAGA- Los moldavos residentes en la capital malagueña y en la Costa del Sol, junto a la Embajada de Moldavia en España, y el Consulado Honorario de Moldavia en Andalucía han celebrado su tradicional “Fiesta del Martisor 2026”, un día muy especial en este país del Este Europeo donde se da la bienvenida a la primavera. Esta es la 4ª edición de la Fiesta del Martisor que se celebra en Málaga, y en ella se desea suerte y salud a todos, creando lazos y convivencia con la población residente moldava de la Costa del Sol y con los propios malagueños y andaluces.
Este encuentro tiene por objetivo crear lazos y fortalecer vínculos entre Moldavia y Málaga y Andalucía, ampliando el conocimiento de la cultura y la tradición de este país del este europeo. que poco a poco es más conocido por la alegría de sus gentes, sus actividades empresariales y sus productos agroalimentarios.
La jornada de la Fiesta Nacional del Martisor fue de lo más completa, comenzando con una recepción oficial por parte del Embajador de Moldavia en España, Eugeniu Revenco, y el Cónsul Honorario de Moldavia en Andalucía, Patricio Baeza, acompañados de la diputada de Empleo y Formación de la Diputación de Málaga, Mª Carmen Márquez, el delegado de economía en Málaga, Antonio García, diferentes autoridades de la provincia y la ciudad de Málaga, así como representantes del Cuerpo Consular y autoridades militares de la provincia, Con una gran asistencia por parte de los residentes moldavos que participaron activamente en esta Fiesta del Martisor 2026.
Durante el desarrollo de la jornada, se disfrutó de la música tradicional moldava, y de sus platos tradicionales, todo ello regado con vinos moldavos; donde los asistentes pudieron apreciar sus ricos productos agrícolas, y ahondar algo más en su variada gastronomía muy sugerente y aún por descubrir.
Para el Embajador de Moldavia en España, Eugeniu Revenco, “Moldavia cada vez está más cerca de Europa, y nos alegra venir a Málaga que vuelve a ser una gran anfitriona de nuestra Fiesta Nacional. Es una enorme satisfacción poder compartir estos momentos con mis compatriotas y poder enseñar parte de nuestras tradiciones al acogedor pueblo malagueño. Una tradición que se repite en el tiempo y que con esta alcanza ya su cuarta edición”.
Por su parte, el Cónsul Honorario de Moldavia en Andalucía, Patricio Baeza, ha señalado que “la celebración de este encuentro es una manera de conocer Moldavia en la Costa del Sol. Los residentes moldavos que viven en la provincia de Málaga tienen la oportunidad de recordar y vivir un día importante para ellos lejos de su tierra, y para los malagueños es también una gran experiencia. Un paso más en el trabajo que está llevando a cabo por integrarse y formar parte de nuestra Unión Europea”.
Entre las personalidades asistentes, destacar la presencia del subdelegado de Defensa en Málaga, Eduardo Llorente, miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, Policía Nacional y responsables del Ejercito de Tierra, Mar y Aire, la directora del departamento internacional del PTA, Sonia Palomo, así como representantes del Cuerpo Consular, como el Cónsul General de Rumanía, y los Cónsules Honorarios de Rumanía, Panamá, Chipre, Guinea Bissau, Suiza y Costa Rica.
Martisor (diminutivo de Martie, marzo en rumano) es una fiesta tradicional de Moldavia, que anuncia la llegada de la primavera, la frescura, la alegría, y la victoria del bien sobre el mal y la renovación de las tierras. Las mujeres reciben pequeños regalos, objetos decorativos (los "mărţişoare") atados con un hilo blanco y rojo, como símbolos que traen fortuna y bienestar.
Cabe mencionar que la tradición de ofrecer una moneda atada con hilo blanco y rojo era originariamente destinada tanto a hombres como a mujeres. Se consideraba que la persona que la llevaba ganaba poder y salud para el año que comenzaba. Los orígenes de la costumbre se pueden encontrar también en las fiestas romanas en honor al dios Marte, dios de la fertilidad y la vegetación, o en las fiestas en honor a su equivalente tradio Marsyas Silen. Las mujeres dacias se adornaban con monedas o piedrecitas preciosas, asociadas con hilos de lana rojos y blancos, para tener buena suerte y un año productivo.
En esta fiesta del Martisor moldava ha sido amenizada por el grupo de folclórico, “Armonia”, compuesto por Marcel Cobrano, Melutu Marochico y Doimita Femehiu.


