Grecia, Roma, el Renacimiento, la época de la exploración produjeron el desembarco del Viejo Continente en la Edad Moderna. A partir de este momento, Europa desempeña un papel predominante en los asuntos mundiales. En el siglo XVI la colonización desarrolla países que en aquel momento estaban con una estructura diferente a los europeos , e igualmente durante los siglos XVII y XVIII Europa controla gran parte de África, América, gran parte de Asia y Oceanía. Igualmente, en el siglo XVIII se produce la revolución industrial en el Reino Unido dando lugar a un cambio radical en los aspectos mas esenciales de la sociedad que afecto al resto del mundo. Fruto del humanismo que impregna toda revolución en 1848 surge el manifiesto comunista, ideario que marcara un antes y un despues en el desarrollo de Europa. Los regímenes autocráticos de la época provocan los enfrentamiento de la Primera y Segunda guerra mundial donde Europa pierde el protagonismo que anteriormente tenía en favor de países nacidos unos de los idearios embrionarios de la revolución industrial, el caso de Rusia, y otros que en su momento fueron colonizados por europeos, como Estados Unidos. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial Europa queda dividida en dos. La mas degradable manifestación de esta división queda patente con la construcción del Muro de Berlin. Pero el humanismo vence sobre la barbarie del telón de acero y en octubre de 1989 ese muro ideológico se destruye. Esta destrucción hace pensar al ciudadano que al final de la historia el bien prevalece frente a la barbarie. Pero la situación actual nos demuestra que nada está mas lejos de esa realidad que desea el ciudadano. Quienes hoy vuelven a dominar la sociedad global son los que desechando el humanismo como practica social lo convierten en capitalismo puro y duro donde desaparecen las libertades y derechos de los ciudadanos en beneficio del poder. En este tipo de régimen solo prospera quien le calienta la silla al poderdante. Lo vimos en la expulsión del opositor Hu Jintao en el Congreso del Partido Comunista en China, por ser discordante con la política de Xi Jinping, e igualmente en múltiples casos en el régimen impuesto en Rusia. Tanto en un caso como en otro, Rusia y China, ya no existe ideología alguna que defender. En los dos países existen cientos o miles de multimillonarios afectos a cada uno de los regímenes gobernante en los que no hay posibilidad de oposición ideológica o moral al comportamiento de quienes gobiernan y se cubren con las sombras del poder. Y ambos sistemas han encontrado en nuestro gobierno, y en especial en nuestro presidente Sánchez el elemento ideal para seguir desestabilizando a Europa. La corrupción campa a sus anchas en nuestro país y también por Europa. Baste recordar la defensa que desde Europa se hace de países en los que no se respetan los derechos que aquí llevamos años defendiendo, o frases tan enmascarante de la realidad como la pronunciada por el presidente chino hacia nuestro presidente reconociendo su buena postura ante la guerra de Irán. Europa va a morir por condescender. Por no mantener posturas claras, pero sobre todo por su comodidad de mantener el “es posible”, antes que el “si o el no”.

