“El que controla el miedo de la gente, se convierte en su amo”
He querido comenzar mi reflexión marciana de hoy con esta frase de Maquiavelo porque me parece tremendamente actual, atemporal realmente. En estos días estamos asistiendo a la evacuación en Canarias de los pasajeros de un crucero de lujo en el que se ha producido un brote de hantavirus y el virus de la irresponsabilidad política de la derechona de este país ha vuelto a hacer gala de su ignorancia supina. Han jugado la baza del miedo que todavía llevamos impregnado en la piel tras el Covid y han pretendido responsabilizar al gobierno de la provocación de una epidemia. El morbo televisivo instalado en los platós donde cacarean los bocachanclas sin rigor técnico alguno se ha adueñado del imaginario colectivo de los televidentes, ansiosos de la adrenalina del drama. En los bares, en las tiendas (donde todavía se habla) se han diseccionado las ranas del saber epidemiológico y se han lanzado condenas o absoluciones políticas según el sentir ideológico o el nivel de ingesta etílica. Me sigue asombrando cada día que, en un universo profesional cada vez más especializado, en nuestras televisiones, los tertulianos de andar por casa tengan masteres en derecho, medicina, arquitectura, navegación, ciencias políticas y alguno otro más…Y no digamos los abascales y feijóos: ellos, sin pudor alguno, hacen gala de su ignorancia académica, sentando cátedra sin honoris causa. Y es que, desde que se ha instalado el todo vale en la política española, la decencia ha saltado por la ventana de los partidos políticos, impelidos por un impúdico y obsceno afán electoralista. Y nosotros, con las tripas removidas, nos apuntamos a la trinchera de la resistencia, los derechos humanos y “lo razonable” o nos tiramos de cabeza en la de la intolerancia, el odio y el miedo inyectado por vena televisiva o por la vía de las redes sociales. Porque ha llegado el momento de tomar partido: en esta encrucijada no cabe permanecer como espectador; si nos dedicamos a mirar el paisaje, la ola fascista se convertirá en un tsunami imparable.
Si alguien se dedica a leer mis reflexiones marcianas puede considerar que me he vuelto muy repetitiva, pero creo, honestamente, que en estos momentos es necesario escribir, escribir y escribir…hablar, hablar y hablar de lo que no queremos que se cuele en el gobierno de nuestras instituciones, de nuestras mentes y de nuestro futuro. La mayoría nos encontramos desencantados, frustrados y enfadados, pero las ovejas nunca votaron al lobo.
El 17 de mayo tenemos una oportunidad de demostrar si queremos que nos gobierne una oveja negra, un lobo con piel de cordero o el lobo sin disfraz alguno…Yo elijo el inconformismo que reivindica derechos, los servicios públicos y a Andalucía. Te invito a reflexionar…
Porque hoy sigue siendo martes te deseo mucho ánimo y mucha fuerza en este tiempo de obscenidad política.
A quienes hacen de la resistencia una obra de arte.

