Estamos inmersos en la campaña de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. Unas elecciones en las que nos jugamos mucho. Nos jugamos la sanidad pública, la educación de nuestros hijos e hijas, los cuidados de nuestras personas mayores y el futuro de una generación que no encuentra una vivienda para construir su proyecto de vida.
Andalucía no puede permitirse cuatro años más de abandono, recortes y deterioro de los servicios públicos. No puede resignarse a que pedir cita en el centro de salud sea una carrera de obstáculos, a que una familia espere meses o años una valoración de dependencia, a que la educación pública pierda recursos mientras se cierran aulas, o a que la vivienda se convierta en un lujo imposible para miles de jóvenes y familias trabajadoras.
Después de ocho años de recortes en la sanidad pública, cierre de servicios, falta de profesionales y listas de espera interminables, los malagueños y malagueñas tienen que saber que la única forma de salvar nuestra sanidad pública es votar a María Jesús Montero, es votar al PSOE.
Después de ocho años de cierre de aulas en la educación pública, de abandono al alumnado con necesidades educativas especiales, de incremento de las aulas prefabricadas y de falta de recursos para docentes y familias, los malagueños y malagueñas tienen que saber que la única forma de defender una educación pública de calidad, con igualdad de oportunidades para todos y todas, es votar al PSOE.
Después de ocho años de bloqueo de la Ley de Dependencia, de miles de malagueños y malagueñas pendientes de atención y de que 1.640 personas murieran en Málaga en la lista de espera de la dependencia, tenemos que decirlo claro: cuidar a quienes nos cuidaron no puede seguir siendo una promesa incumplida. La dependencia necesita recursos, compromiso y sensibilidad. Y eso solo será posible con un Gobierno socialista en la Junta de Andalucía.
Después de ocho años de auténtica dejación de funciones en materia de vivienda por parte de la administración que tiene las competencias, que es la Junta de Andalucía, nuestros hijos e hijas han tenido que irse del lugar donde nacieron, nuestros barrios se han llenado de viviendas turísticas y la vivienda se ha convertido en un negocio para especuladores. Frente a esta situación, hace falta un Gobierno en Andalucía que construya vivienda pública, aplique la Ley de Vivienda y entienda que la vivienda es un derecho, no un privilegio.
Todo esto se puede revertir el próximo 17 de mayo.
La papeleta del PSOE es la única que garantiza el cambio en Andalucía. Porque en Andalucía solo hay dos opciones reales: o sigue Juanma Moreno o gobierna María Jesús Montero. O continúa el deterioro de los servicios públicos, o abrimos una nueva etapa de recuperación, justicia social y defensa de lo común.
No hay atajos. Para desalojar a la derecha de la Junta de Andalucía, el voto decisivo es el voto al PSOE. Para salvar la sanidad pública andaluza, defender la educación pública, rescatar la universidad pública, aplicar la Ley de Dependencia, garantizar el derecho a la vivienda y recuperar oportunidades para la mayoría social, hay que coger la papeleta del PSOE.
El cambio es posible. Pero solo habrá cambio en Andalucía si el voto progresista se une en torno al PSOE. Cada voto cuenta. Cada papeleta puede decidir si Andalucía sigue instalada en la resignación o si vuelve a mirar al futuro con esperanza. El próximo 17 de mayo tenemos la oportunidad de abrir un nuevo tiempo para nuestra tierra, un tiempo de derechos, de igualdad, de servicios públicos fuertes y de oportunidades para todos y todas. El voto que puede cambiar Andalucía es el voto al PSOE. La papeleta que puede abrir una nueva etapa en Andalucía es la de María Jesús Montero. La papeleta del cambio es la del PSOE.


