El acuerdo de Mercosur no es un simple acuerdo comercial. Es una nueva traición al campo español y al campo andaluz. Una traición firmada desde Bruselas por burócratas que nunca han pisado una explotación agrícola, que no saben lo que es trabajar la tierra y que jamás se han manchado las botas de barro.
Desde sus despachos deciden el futuro de miles de familias que viven del campo. Imponen normas cada vez más duras a nuestros agricultores y ganaderos, les exigen más costes, más controles y más sacrificios, mientras abren de par en par nuestras fronteras a productos de terceros países que no cumplen ni la mitad de las exigencias que le imponen a nuestro sector primario. Eso no es justicia, eso es competencia desleal.
Mercosur significa arruinar a nuestros productores. Significa permitir la entrada de carne, frutas, verduras y miel producidas sin los estándares sanitarios, medioambientales y laborales que se exigen en España. ¿Cómo va a competir un agricultor andaluz, asfixiado por la burocracia y los costes, con productos que llegan de fuera mucho más baratos porque allí no tienen las mismas obligaciones?
Pero la hipocresía de Bruselas alcanza su punto máximo cuando hablan de medioambiente y contaminación. A nuestros agricultores y ganaderos se les acusa de contaminar, se les señala con el dedo y se les imponen normativas europeas durísimas con la excusa de reducir la huella de carbono. Sin embargo, esos mismos políticos son los que firman acuerdos como Mercosur que implican traer alimentos desde miles de kilómetros de distancia, transportados en grandes barcos con una huella de carbono enorme.
Nos obligan a producir menos, a producir más caro y, en muchos casos, a cerrar explotaciones en nombre del clima, mientras fomentan la importación masiva de productos que recorren medio mundo para llegar a nuestros mercados. Eso no es proteger el medioambiente, es trasladar la contaminación de fuera hasta aquí haciendo que la paguen nuestros agricultores y ganaderos.
Este acuerdo va a causar un enorme daño al sector apícola. Nos hablan de sostenibilidad, de biodiversidad y de ecosistemas, pero ignoran deliberadamente que sin abejas no hay vida. Las abejas son esenciales para la polinización y para la producción de alimentos. Y hoy en España existen gracias a los apicultores.
Los enjambres silvestres prácticamente han desaparecido y es el sector apícola el que mantiene viva esta labor imprescindible. Pero para que haya apicultores tiene que haber rentabilidad. Mercosur abre la puerta a la entrada masiva de miel extranjera, de muy dudosa calidad y sin controles reales, a precios con los que es imposible competir. Si las explotaciones dejan de ser rentables, los apicultores cerrarán. Y cuando desaparezcan los apicultores, desaparecerán las abejas. Entonces, que no nos den lecciones de ecologismo desde Bruselas.
Y que nadie se engañe; todo esto también va a afectar directamente a los consumidores. Hoy nos venden Mercosur como una oportunidad para bajar precios, pero la realidad será justo la contraria. Cuando arruinen a nuestros agricultores, ganaderos y apicultores, cuando cierren explotaciones y dependamos de productos traídos de fuera, los precios subirán. Porque cuando no hay producción propia, manda el mercado exterior y el consumidor paga las consecuencias.
Menos productores españoles significa menos competencia real, más dependencia y más inflación en la cesta de la compra. Al final, el daño no solo lo sufre el campo, lo sufren todas las familias cuando van al supermercado y pagan más por alimentos de mucha peor calidad.
Todo esto demuestra que Mercosur no defiende ni al medioambiente ni al consumidor. Defiende intereses políticos ajenos y castiga a los de siempre: a los que trabajan, producen y mantienen vivo nuestro mundo rural.
Desde VOX no vamos a consentir que se sacrifique al campo español y andaluz para contentar a los burócratas de Europa. No consentiremos que se destruya nuestra agricultura, nuestra ganadería y nuestra apicultura en nombre de un falso ecologismo que solo genera ruina, dependencia exterior y precios más altos para los españoles.
Defender el campo es defender España. Y Mercosur, es un ataque directo a nuestros productores, a los consumidores y al futuro del mundo rural.