El Instituto Nacional de Estadística (INE) nos ha anunciado que en el pasado mes de enero la población en España alcanzó la cifra de 49.570.725 habitantes, de los cuales más de 10 millones (10.004.581 personas, para ser exactos) han nacido en el extranjero. Esto significa que una de cada cinco personas residentes en España tiene un origen vinculado a la migración.
Por su parte, el Informe sobre Población de origen Inmigrado en España, realizado por el Servicio Jesuita a Migrantes pone de relieve el hecho de que la inmigración es unfactor determinante para el crecimiento poblacional. Entre 2021 y 2025, mientras la población total creció en 1,7 millones, la población de origen inmigrado aumentó en más de 2,1 millones, lo que compensó una disminución de 429.133 personas en la población «autóctona» (españoles nacidos en España).
Respecto al perfil migratorio, aunque Marruecos sigue siendo el principal país de origen, el dinamismo actual está liderado por los flujos procedentes de Iberoamérica. De esta manera, los incrementos más significativos corresponden a personas nacidas en Colombia y Venezuela. Por el contrario, grupos históricos como el rumano, el británico o el ucraniano han experimentado retrocesos en sus cifras de residentes.
Y desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se reporta que la Seguridad Social registra actualmente 3.158.890 afiliados extranjeros (solo en el último año, son casi 200.000 afiliaciones más), que trabajan, emprenden, cotizan y contribuyen a sostener sectores clave de nuestra economía
Es necesario destacar que la aportación de los trabajadores extranjeros resulta especialmente relevante en algunos sectores del Régimen General de la Seguridad Social. En Hostelería representan el 28,8% de los afiliados; en Agricultura, el 26%; en Construcción suponen el 23,2%, y en Transporte y en Actividades Administrativas, el 17,7%. Todos ellos son sectores productivos que demanda constantemente mano de obra, que sin el aporte de la población inmigrante no se podría llegar a cubrir.
Y en lo que respecta al colectivo de los autónomos, es decir, los trabajadores por cuenta propia, el número de autónomos extranjeros alcanzó los 496.888, lo que equivale a un crecimiento del 6,3% interanual, muy por encima del incremento del conjunto de trabajadores autónomos. Este aumento ha sido muy significativo en sectores altamente cualificados. En el último año, el número de trabajadores extranjeros por cuenta propia ha aumentado un 25,9% en Información y Comunicaciones, en Suministro de Energía, el 22%, un 19,2% en Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas y el 14,2% en Actividades Financieras y de Seguros.
La incorporación de todos estos nuevos españoles es vital para hacer frente al descenso demográfico y el envejecimiento de la población que vive el país en el presente siglo. Su presencia garantiza la continuidad de la economía, el sistema de pensiones y el estado de bienestar.
El reto consiste ahora en la construcción de una sociedad integradora, diversa y de convivencia armoniosa entre todos los españoles: los nacidos dentro y fuera del territorio, tanto de primera, como de segunda y tercera generación, Una tarea que le corresponde por partes iguales a la administración pública, a los partidos políticos, a las diferentes confesiones religiosas, a la empresa privada y a las organizaciones de la sociedad civil.
