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Cuando todo estaba perdido

Posiblemente el okupa de la Moncloa piense que este caos le beneficie. Seguro que quienes le mantienen en el poder le han dictado una comparecencia en la que de nuevo ha recurrido al pasado. Y como en el pasado no ha habido preguntas. Comparecencia de héroe bondadoso salvador del continente europeo y tratando de introducir en nuestra democracia los tic dictatoriales de China y Rusia, donde no hay elecciones, no hay alternancia, no hay oposición. El pasado es el descanso del okupa de la Moncloa. Desenterró a Franco, pensando que lo elevaría a la gloria, descalificó los documentos del 23F, pensando que lo mantendría haciendo caer los pilares de la democracia, lo que le serviría para afianzarse en el poder a costa de la ciudadanía que ve con horror cómo se apropia de la voluntad popular, cuando carece de su apoyo. Descalifica los documentos del 23F, pero se niega a ser transparente en las cuentas, uso y aplicaciones de partidas presupuestarias de donde están saliendo verdaderos ríos de dinero público que engrosan cuentas de particulares afines al poder en países latino americanos.  En la comparecencia del miércoles 4 de marzo vuelve a realizar una mención al pasado refiriéndose a la foto de las Azores y al famoso lema de NO A LA GUERRA. Sabe la imposibilidad de esa utopía en nuestro mundo, pero también espera que esa mención a las famosas cuatro letras le ayude a continuar en el poder. La paz es lo de menos, igual que el feminismo, la prostitución o la corrupción. No hay paz si no hay entendimiento. No hay paz si hay confrontación. Y en nuestro país la confrontación con EE UU la inició Zapatero al no levantarse al paso de la bandera de los Estados Unidos de América. La confrontación se establece con la ciudadanía al no gobernar y al intentar desde su okupación del poder destruir los pilares de nuestra democracia. Usted, okupa de la Moncloa es el mejor aliado para la guerra. Usted no siembra la paz, germina la guerra cuyo origen es la discordia ciudadana que transforma al adversario de tertulia en enemigo al que hay que destruir. Usted que a todo el que no está en su bando lo tacha de ser de derecha y de extrema derecha, tratando de esta manera de ocultar la izquierda sectaria y la ultra izquierda con la gobierna nuestra nación.

Nos espera un nuevo capítulo de esta forma dictatorial de gobernar a un pueblo demócrata en el que usando el ideario por el bien del país tratará de doblegar los derechos fundamentales de nuestra Constitución, queriendo hacernos ver que estamos ante verdaderas decisiones de Estado.
Sánchez necesita eliminar la oposición para él seguir en el poder, cuando un verdadero demócrata necesita a la oposición para mejorar la gobernabilidad del país.

 

Fernando Guerrero Cáceres

Ensayista

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