«Detrás de cualquier mirada, ¿no hay una historia? La de una vida. La de todo un pueblo, a veces»
He querido comenzar mi pensamiento marciano de hoy con esta reflexión del escritor y politólogo marroquí Rachid Benzine, recogida en su obra El Librero de Gaza. Ya no abren los informativos con los bombardeos en Gaza; los cadáveres y los escombros dejaron de formar parte del paisaje de nuestra sobremesa. Todas esas imágenes horrendas a la par que incómodas para nuestras conciencias han dejado de titilar en nuestras pupilas. Ya no se habla de Palestina, pero el horror no ha cesado. Una vez establecido el plan de paz que permite el reparto de la reconstrucción tras la barbarie genocida; una vez que los buitres tienen el camino expedito para disfrutar de la carroña, nosotros ya no contemplamos los escombros. En estos tiempos de fugacidad en los prime time, nuevos atropellos imperialistas han opacado la eliminación de un pueblo entero, un pueblo que ya no puede soportar más bombas, hambre y frío. El “señorito” del mundo diseñó el reparto de la tarta crepuscular de Gaza y se dedicó a otros menesteres. Como entremés de su siguiente estrategia aniquiladora, secuestró al presidente de Venezuela pactando un gobierno obediente a sus intereses petrolíferos. Y fue a por Cuba. El bloqueo histórico que sufre la isla no le ha parecido suficiente. Quiere someter al pueblo cubano a fuerza de hambre y privaciones. El incremento de las sanciones y el corte del suministro de petróleo venezolano han sumido a la isla en una crisis energética aguda generadora de pobreza y sufrimiento.
En el tablero de ajedrez mundial, los peones gazatíes, venezolanos, cubanos, sudaneses o yemeníes son sacrificados a mayor gloria de los grandes emperadores de nuestro tiempo. La ONU forma parte del atrezo del orden internacional, aprobando resoluciones que son archivadas en el disco duro de la política mundial. Las reglas de la guerra consensuadas tras la II guerra mundial no son respetadas: los civiles son objetivos militares, los hospitales son bombardeados…
Anhelo que la conciencia ciudadana que despertó con el ruido de las bombas y los gritos de dolor de un pueblo llamado al exterminio siga encendida: que no se apague como lo ha hecho la atención mediática. Que en los Juegos Olímpicos de invierno se hayan convocado manifestaciones y protestas por la participación de Israel es un síntoma de que el apagón informativo no ha opacado nuestras ansias de humanismo.
“El club con más socios del mundo es el de los enemigos de los genocidios pasados. Sólo tiene el mismo número de miembros el club de los amigos de los genocidios en curso.”
Jean-François Revel
Porque hoy sigue siendo martes, te deseo mucho ánimo y mucha fuerza en estos tiempos turbulentos, de prisas y desolación.
A Juan Luis, por calentar el invierno de mi alma .
