En vísperas de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, uno de los temas que saldrán a colación en lo que se refiere a la lucha por los derechos femeninos y la igualdad de género es el del matrimonio infantil.
Lo anterior se debe a que, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA, por sus siglas ingles) alrededor de 650 millones de mujeres vivas se casaron cuando aún eran niñas. Se calcula que, cada año, 12 millones de niñas se casan antes de cumplir los 18 años y cada tres segundos se casa una adolescente en algún lugar del planeta.
Las autoridades sanitarias aseguran que el matrimonio infantil pone en riesgo la vida y la salud de las niñas, debido a que son obligadas a contraer matrimonio y quedan embarazadas siendo aún adolescentes, lo que aumenta el riesgo de que se presenten complicaciones durante el embarazo o el parto, las cuales pueden llegar al causar la muerte. También existen más posibilidades de sufrir violencia física o sexual por parte de sus parejas.
En el caso de América Latina, las cifras revelan que una de cada cinco niñas se casa antes de los 18 años, aunque en países como República Dominicana alcanza a ser tres de cada diez.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), América Latina es la única zona del planeta donde la práctica del matrimonio de menores de edad no ha disminuido, principalmente entre niñas de estratos económicos más pobres, de zonas rurales o pertenecientes a grupos indígenas o afodescendientes.
Sin embargo, hay que reconocer que se han logrado algunos avances en la erradicación del matrimonio infantil. Tal es el caso de Bolivia y Colombia, que el pasado año prohibieron los matrimonios de menores edad. También el gobierno de Islamabad -capital de Pakistán- aprobó la ley de limitación del matrimonio infantil para esta ciudad, que fija en 18 años la edad mínima legal para contraer matrimonio.
No obstante, todavía queda mucho camino por recorrer, puesto que la ONG Save the children advierte de que una de cada cinco niñas en el mundo está en riesgo de contraer matrimonio de forma prematura y en contra de su voluntad.
Sin lugar a dudas, los matrimonios tempranos truncan el futuro de millones de adolescentes que debido a este motivo abandonan el sistema escolar, sufren aislamiento social, asumen la maternidad sin estar preparadas para ello, pierden futuras oportunidades de empleo y tienen muchas probabilidades de convertirse en víctimas de violencia de género.



