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FATUM

“La desdicha es el vínculo más estrecho entre los corazones”

He querido comenzar mi reflexión marciana de hoy con esta frase del fabuloso fabulista francés Jean de La Fontaine. La consternación, la estupefacción y la compasión se ha apoderado de todos nosotros tras el terrible accidente ferroviario que ha segado la vida de varias decenas de personas y ha congelado el corazón de nuestro país. Para todos los afectados, directa o indirectamente, la fatalidad se cernió sobre su presente de una forma aleatoria e inusitada. De repente, la rutina de un trayecto tantas veces transitado por los trabajadores de los trenes se convirtió en muerte, terror y desesperación. Más de quinientas vidas se vieron alteradas en un instante…No puedo imaginar el sangriento y abrupto escenario de cuerpos maltrechos ni la angustia de quienes sabían que sus familiares, amigos o conocidos viajaban en uno de los dos trenes mortíferos. Cuántos “hasta pronto”, “te espero en la estación” o “buen viaje” quedaron ahogados en la noche del lunes, retumbando machacones en la mente de quienes los habían proferido o escuchado.

Los que seguimos los itinerarios de los vuelos de los nuestros por internet o aguardamos con un pellizquito en el estómago la noticia tranquilizadora, tras ojear el whassapp insistentemente, estamos zaheridos por la fatalidad, esa que pudo tocarnos a nosotros con su dedo implacable y de la que, por esta vez, nos hemos librado, pero por pura casualidad… Y nos emocionamos, y sentimos el dolor y la desesperación de los que fueron señalados. Y somos capaces de unirnos, de abrazar el desconsuelo y arropar mentalmente las gélidas manos de quienes perdieron a los suyos o temen que pueda suceder aún…

Y recordamos que, hace poco más de un año, otra tragedia repentina segó inexorablemente el futuro de 229 personas…demasiada muerte y sufrimiento…. Terrible fue el resultado de las riadas y horrible la gestión política de la misma, durante y después. A raíz de esta terrible tragedia las instituciones competentes no supieron estar a la altura de las circunstancias y los partidos políticos les dieron la espalda a las víctimas, cuyos familiares siguen pidiendo todavía justicia y reparación. Mentiras y medias verdades se sucedieron en una escalada de impúdica desvergüenza que pasará a los anales de la inmundicia del Partido Popular. Y es que las personas y su dolor deben estar salvaguardados por sus representantes, no soslayados en pro del relato mediático y los intereses electorales.

Solo espero y deseo, como persona corriente, que esto no vuelva a suceder….y que el respeto por el dolor y la desgracia se coloquen en el centro de todas las gestiones y comentarios, el respeto por las personas, en definitiva.

“El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza”

Shakespeare.

Porque hoy sigue siendo martes, te deseo mucho ánimo y mucha fuerza en estos días de luto y en estos tiempos extraños.

A los que la compasión se ha convertido en latido de su corazón.

 

Encarnación Páez Alba

Alma Errante

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