La vivienda es la principal preocupaciónn de miles de familias. Y precisamente por eso merece un esfuerzo y un debate serio, basado en datos y no en proclamas o en medidas intervencionistas que para nada solucionan el problema.
Esa propuesta puede resultar atractiva para los titulares, pero los hechos desmienten su eficacia.
Barcelona es el mejor ejemplo. Tras años de intervención del mercado, la oferta de vivienda en alquiler se ha reducido drásticamente mientras el acceso a una vivienda continúa siendo cada vez más difícil. La experiencia demuestra que limitar precios no genera una sola vivienda nueva. Al contrario, cuando disminuye la oferta, quienes más dificultades encuentran son precisamente los jóvenes y las familias que buscan acceder por primera vez a una vivienda.
Frente a la izquierda que únicamente ofrece titulares vacíos (recordemos las 420.000 viviendas prometidas por Sánchez y las 10.000 prometidas por el PSOE en la pasada campaña en nuestra ciudad), en Málaga, el equipo de gobierno del PP ha optado por trabajar. El Ayuntamiento ha situado la vivienda en el centro de su acción de gobierno no ahora sino desde hace muchos años.
Hoy promovemos 5.183 viviendas protegidas, de las que 4.292 serán en alquiler y 891 en venta, superando ampliamente los compromisos iniciales adquiridos al comienzo del mandato 2023/2027.
Son actuaciones concretas. Más de un millar de viviendas ya están en construcción, otras tantas comenzarán sus obras próximamente y miles más se encuentran en distintas fases de desarrollo gracias fundamentalmente al esfuerzo inversor municipal y a fórmulas de colaboración público-privada.
La mejor política de vivienda consiste en aumentar la oferta. No existe ningún atajo. Pero también sabemos que la realidad de Málaga presenta retos específicos a los que se ha hecho y se está haciendo frente.
Por ejemplo, con la moratoria a las viviendas de uso turístico, limitando las nuevas a inmuebles con acceso independiente; impulsamos la modificación del planeamiento urbanístico que mantiene suspendidas durante tres años las nuevas altas de viviendas turísticas y seguimos avanzando con nuevas medidas.
Es una posición equilibrada: proteger el derecho a la vivienda sin atacar al peso que el turismo tiene para la economía y el empleo de nuestra ciudad.
Porque el problema no puede reducirse al turismo, igual que tampoco puede atribuirse exclusivamente a un solo factor. La falta de suelo disponible, la escasez de vivienda protegida durante décadas por parte de anteriores gobiernos socialistas en la Junta, el incremento de los costes de construcción o la inseguridad jurídica provocada por la ley estatal de vivienda, que favorece la okupación y la inquiokupación.
La política del Gobierno de Sánchez ante la crisis de vivienda que vive nuestro país y sus políticas para abordar la situación han sido un fracaso absoluto.
Este problema requiere de la implicación de todas las administraciones y no debates ideológicos. La ley estatal de vivienda ha elevado los precios al reducir la oferta por la inseguridad jurídica generada en torno a la okupación y la inquiokupación, una situación que mantiene cerrados más de 150.000 inmuebles en la provincia de Málaga.
Mientras unos siguen instalados en el debate ideológico, desde el Ayuntamiento estamos dedicando recursos, presupuesto y gestión para ampliar el parque residencial y facilitar el acceso a una vivienda.
La política útil no consiste en buscar culpables sino en ofrecer soluciones, ejecutarlas y asumir la responsabilidad de gobernar.
La vivienda seguirá siendo uno de los grandes desafíos de nuestra ciudad. Pero es un problema que afecta a otros muchos puntos de España, no solo a nuestra provincia como algunos quieren hacer ver.
Precisamente por eso debemos huir de los discursos simplistas y apostar por políticas que aumenten la oferta, protejan el uso residencial de nuestros barrios y den oportunidades reales a los malagueños y malagueñas y a quienes quieren vivir en Málaga.
Una vivienda no se construye ni con un eslogan, ni tras una pancarta ni con grandes lonas con promesas que son humo. Se construye con suelo, inversión, planificación y gestión. Y en esa dirección viene trabajando el Ayuntamiento de Málaga desde hace muchos años.




