Y recordar desde hoy hasta la eternidad, pues siempre la entrega de nuestra Iglesia se repetirá día tras día, semana tras semana, mes a mes, año tras año y siglos tras siglos. Una imagen, la de Nuestro Papa junto a inmigrantes, en especial la que aparece junto a una cubana y sus gemelas, bautizadas en el mismo hogar de Santa Barbara donde la madre llegó con la Esperanza de vida en su corazón y que gracias a Caritas igual que en muchos casos de inmigración la Esperanza se les ha hecho realidad. Hogar de Santa Barbara. Hogar gestionado por Caritas Diocesana donde el valor del dinero no es el que tiene el dinero en la política. Donde la gestión de Cáritas no es comparable con la gestión política de chiringuitos creados para colocación y enriquecimiento de simpatizantes, lacayos y familiares, donde como ya sabemos frente una puerta con una Cruz y otra con siglas sindicales o políticas, los necesitados llaman a la puerta de la Cruz.
Donde la responsabilidad de rendir cuentas se hace una obligación esencial para exponer a quien quiera el origen y aplicación de los diversos fondos administrados. Pero la venida del Papa también ha tenido sus detractores: desde aquellos que han dicho que dejar hablar al Papa en el Congreso atenta contra los derechos democráticos de nuestro país. Desconozco el número de jefes de estados que han visitado el Congreso de los Diputados, pero el Papa es uno más. La oposición a que el Papa intervenga quizá se deba más a un problema de envidia que los políticos con los ataques constantes a la iglesia quieren convencer al ciudadano de la maldad de la doctrina cristiana. Que mala tiene que ser la doctrina cristiana y los seguidores de Jesús que agrupándose sobre un millón y medio de personas para compartir oraciones y fe no hay alteraciones de orden público ni heridos ni suciedad después de este cumulo de personas. Que mala tiene que ser la doctrina cristiana que fomenta el abrazo y el amor fraternal, la distribución del bien común, predica la distribución de la riqueza y está en contra de la acumulación de la riqueza y del poder.
Que mala es la doctrina cristiana que con la venida del Espíritu Santo fomento el entendimiento de la humanidad a través del idioma. Que mala es la doctrina cristiana que fomenta el sí a la vida rechazando el aborto y la eutanasia. Que mala es la doctrina cristiana que despierta el espíritu libre en las personas que renuncian al sometimiento ideológico de quienes pretenden adueñarse de su voluntad. Que malos somos quienes hemos asistido a la convocatoria del Papa con el recogimiento de la fe, la humildad, la fraternidad, la comprensión y el respeto a los demás. Mientras, nosotros los malos, somos gobernados por todos aquellos que practican lo contrario de lo predicamos y hacemos los cristianos.
Ante todo, no imponemos nuestro pensamiento insultando ni atacando a nadie. Vivimos en la intención de hacer el bien y respetar a los demás y cuando nos equivocamos pedimos perdón públicamente. Quienes atacan a la Iglesia lo hacen desde el complejo de sentirse inferiores en cuanto a la ideología que mantiene el Vaticano, como Estado, desde el principio de su fundación. Pero sobre todo en la aplicación de criterios sociales que favorecen a los más necesitados. Proyectos que son muy superiores a los que cualquier partido político desarrolle a través de sus respectivos ministerios. Por pequeña que sea nuestra parcela debemos dar ejemplo con nuestro comportamiento para de esta manera ayudar a que los demás conozcan a Jesús.




