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Por recordar

Siendo este gobierno tan recurrente con el pasado, sobre todo a Franco que lo desentierra cada vez que cree que su mención le da votos, es conveniente recordar también el concepto que intelectuales de la época, aquella en que se produjeron acontecimientos populistas que dieron lugar a la guerra civil española y que partiendo de palabrerías de carácter progresista se convirtieron en hechos deleznables contra cualquier tipo de ciudadanos, tenían de lo que en España estaba pasando, eso que los progresistas actuales nos quieren vender como panacea social y cultural y que dicen fue destruida por la dictadura de Franco y que no fue más que un escaparate para el latrocinio y asesinatos de unos y de otros, pero en cuyo desarrollo la responsabilidad fue mucho mayor de aquellos que tenían en aquel momento el poder de gobernar. Ocurre siempre. Destaco frases de políticos e intelectuales que vivieron en primeras personas los años negros de España.

De Indalecio Prieto, ministro en la Segunda República:

“El gobernante es, por lo común -salvo aquellos excepcionalísimos que aparecen nimbados por la aureola de la historia y que son en número muy reducido-, un hombre débil, entregado al oleaje de las pasiones populares, y muchas veces sin fortaleza para empuñar firmemente la caña del timón y conducir la nave al puerto de salvación.”

Quien no ve reflejado en este contexto a nuestro presidente Pedro Sánchez. Prisionero de sus pasiones que conduce a España al naufragio.

“Data de muchísimo tiempo la afirmación filosófica de que en todas las ideas hay algo de verdad. Me viene esto a la memoria a cuenta de los manuscritos que José Antonio Primo de Rivera dejó en la cárcel de Alicante. Acaso en España no hemos confrontado con serenidad las respectivas ideologías para descubrir las coincidencias, que quizá fuesen fundamentales, y medir las divergencias, probablemente secundarias, a fin de apreciar si estas, valía la pena ventilarlas en el campo de batalla”.

Manifiesta la necesidad de unir en lo convergente para mejorar a la comunidad. Lo que es igual a caminar junto al adversario en vez de convertirlo en enemigo al que hay que eliminar.

De Ortega y Gasset, filosofo traigo a colación estas dos frases que reflejan, una vez mas en la vida de la ciudadanía, que la exclusión no es buena para la sociedad.

"Ser de la izquierda o de la derecha es una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

"El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer sino al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy".

Cito, también a Clara Campoamor. Literata y activista del sufragio femenino.

«La división tan sencilla como falaz hecha por el gobierno entre fascistas y demócratas para estimular al pueblo no se corresponde con la verdad».

Les suena a ustedes esta diferenciación. Pues ya desde entonces se alzaban voces contra esta diferenciación falaz.

«Nadie ha cuidado de enseñar a los pueblos que la muerte y la guerra son mucho más fáciles que la paz y la vida».

«La guerra de España […] ha contribuido no poco a desenmascarar al comunismo. Y es cosa hoy archiprobada que esa lepra no ha podido imponerse sino donde ha habido hombres carentes del sentido de la responsabilidad y de una debilidad tal que han dejado el paso a una minoría sangrienta: Kerensky en Rusia, Karolyi en Hungría y Azaña en España».

Finalmente me voy a los Carnavales de Cádiz de 1981 donde intelectuales de diferentes bandos durante la guerra civil española se abrazan dando ejemplo al pueblo de confraternización y respeto ideológico. Rafael Alberti y José María Peman.

El contenido de este artículo no tiene otra finalidad que la de tratar de hacer ver al lector la necesidad del abrazo y respeto ideológico fruto del reconocimiento de que en toda diferencia política hay algo común y que es lo que nos une lo que hace grande a una sociedad. El empujarnos nos obliga a prescindir de parte de nosotros y del otro.

Fernando Guerrero Cáceres

Ensayista

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