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Medidas sociales

Todas ellas en un decreto ómnibus que es como un autobús repleto de ciudadanos con distintas necesidades y a los que solo les sale gratis el viaje a los más violentos, que no son los que mas lo necesitan, sino los que más gritan y a quienes más interesa acallar. Entre las medidas que se contemplan en este decreto omnibús estan la subida de las pensiones y la prórroga de los contratos de los inkinocupas. Esta última es la que produce la ruptura del número de votos necesarios para sacar adelante el decreto ómnibus. Pienso que hacen bien aquellos que no se suman a este viaje por considerar que se lesionan los derechos e intereses de los propietarios de pisos qué con gran esfuerzo han conseguido. Pero la situación del mercado inmobiliario no es la de un toma y daca como hasta ahora ocurría. La oferta y la demanda estaba equilibrada y no eran necesarios decretos que protegieran al que no paga y perjudicaran al propietario del inmueble. Hoy tal como está el mercado debería protegerse al inquilino pagador de su renta. Inquilino que se debe proteger frente al aumento abusivo de la renta y que carente de otro lugar en el que vivir se ve obligado a someterse o a declararse inkinocupa, siendo en alguna ocasión la única posibilidad vergonzosa que le queda. Ese inquilino cumplidor se debería proteger siempre, y de manera especial frente a fondos inmobiliarios que usan todas las triquiñuelas legales para amedrentarlos y echarlos a la calle.

En el computo de las medidas sociales habría que contemplar un conjunto de ellas que protegiese a quienes por circunstancias de la vida y llegado el final de la misma se ven abocados a situaciones en las habiendo cumplido con sus obligaciones son despojados de su hogar por la avaricia y la codicia de un mercado en el que el riesgo le rodea por no saber quienes lo dirigen lo que verdaderamente están haciendo. No es posible que en la precariedad laboral que vive la sociedad española no se controle a quienes quieren controlar un mercado tan necesario pero de tan difícil acceso en la actualidad. Que ocurrirá con quienes carentes de medios para vivir dignamente vean unos y otros bloques de viviendas vacíos. Ya  estamos viendo que con un SMI solo se puede compartir piso, en alquiler, o vivir en caravanas. Esperemos a ver lo que pasa en el próximo paso si no se protege al ciudadano. Hoy en nuestra sociedad la brecha entre ricos y necesitados la establece la propiedad de un piso. Veamos si la renta que pidan en el futuro los propietarios permita a los inquilinos ahorrar para comprar una vivienda. Será un cambio tan necesario en la actualidad, que hoy resulta utópico.

Fernando Guerrero Cáceres

Ensayista

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