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Yo acuso

Parece lejano aquel 8M cuando las calles se llenaron de gritos y de pancartas.

El 8M es el fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos. Este día se ha politizado, se ha ideologizado.

Quienes gritan: “Soy feminista porque soy socialista” son los que quieren liderarlo, y es inevitable que venga a mi memoria esa imagen de Ábalos, adalid del feminismo, vociferando esta consigna mientras se gastaba el dinero público en prostitutas. Él y otros muchos socialistas, recordemos el caso del “Tito Berni”, ese diputado que cobraba sus servicios con champán y un amplio catálogo de mujeres prostituidas por las que pagaba 300 euros la hora… son muy feministas, sí.

Es una pena que quienes sostienen las pancartas sean mujeres de una ideología que suelta a violadores de las cárceles, que atrae una inmigración con hombres cuya cultura detesta a las mujeres; hombres que exportan una violencia sexual que agrede a niñas y a mujeres, hombres que las quieren sumisas y en cárceles de tela, burka y niqab, contrario a la igualdad real entre hombres y mujeres.

Una ideología que está llevando a la islamización de nuestros barrios, atentando contra nuestras raíces cristianas, y contra la libertad y la seguridad de las mujeres.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, las violaciones han aumentado más de un 250% en España desde que llegó Pedro Sánchez al poder.

En Málaga se ha registrado un aumento significativo según datos del Ministerio del Interior, una violación cada dos días en la provincia. Andalucía es la segunda región con mas delitos contra la libertad sexual en España y Málaga ocupa un lugar destacado en estas cifras, y esto es tan alarmante como preocupante.

Y yo acuso, acuso a todos los partidos y todos los políticos, con nombres y apellidos, que han rendido las fronteras, que han llevado a cabo regularizaciones masivas de inmigrantes en situación irregular, que han otorgado ayudas a quienes entran de forma ilegal e importado masivamente a personas procedentes de culturas incompatibles con la española. Populares y socialistas son los culpables del incremento de la violencia en nuestras calles.

Nosotros ante la barbarie no vamos a callar y no vamos a dejar de denunciar a los artífices del problema.

Y no entiendo cómo hay mujeres españolas que miran hacia otro lado.

Esas que gritan por las calles son las mismas que pretenden silenciar la voz de las mujeres que ya no creemos en ese falso feminismo que se sustenta en el enfrentamiento, algo tan marxista como detestable. Que blanquea el asesinato de un no nacido, que calla cuando sus compañeros de partido se gastan el dinero público en prostitutas o cuando apedrean a las mujeres de VOX por defender ideas y principios.

Yo defiendo la seguridad, la libertad, la protección frente a agresores. Exigimos el endurecimiento de las penas, que los agresores se pudran en la cárcel o sean deportados a sus países de origen y la derogación de leyes que no funcionan porque no nos protegen.

Yo defiendo el papel de la mujer, los derechos de las mujeres y de los hombres, y la igualdad real en una España que es mariana.

La España de mujeres valientes como Isabel La Católica, de mujeres que lucharon por la libertad como Concepción Arenal, y de mujeres que desde el amor crearon un linaje tan único como extraordinario, como fueron nuestras abuelas y nuestras madres.

A ellas, a las que nos precedieron, y en especial a mi madre, le doy las gracias por ser inspiración en la lucha por la igualdad y la libertad, basada en el respeto hacia las mujeres y los hombres.

Sus enseñanzas son mi motor.

Por ella lucho.
Por ella me esfuerzo.
Por ella no desfallezco.

Y es responsabilidad de todos —hombres y mujeres, sin divisiones ni enfrentamientos— construir, en igualdad, una sociedad segura y libre. Porque sin seguridad no hay libertad

Patricia Rueda

Diputada Nacional de VOX

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