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O poder o principios

«Cuando el fascismo llegue, lo hará envuelto en la bandera y diciendo que defiende la patria».

He querido comenzar mi reflexión marciana de hoy con esta frase atribuida a Sinclair Lewis porque estamos asistiendo a la eclosión de los gobiernos fascistas en varias comunidades autónomas españolas, entre ellas la nuestra, Andalucía.

Hay pactos que nacen para gobernar y otros que nacen para sobrevivir. El acuerdo entre el Partido Popular y Vox en Andalucía pertenece, a mi juicio, a estos últimos: un pacto que no fortalece la democracia, sino que rebaja el listón de lo aceptable para conservar el poder. No es una alianza entre diferentes; es la claudicación de quien renuncia a sus propios principios para mantenerse en el gobierno.

El Partido Popular ha decidido que el precio de seguir gobernando merece cualquier concesión. Y cuando se acepta el marco ideológico de Vox, se deja de marcar el rumbo para convertirse en remolque de quien impone la dirección. Cada cesión en igualdad, memoria democrática, inmigración o políticas sociales no es un simple ajuste programático; es una renuncia política de enorme calado.

Lo más inquietante no es Vox. Vox hace exactamente aquello para lo que sus votantes le eligieron. Lo verdaderamente preocupante es un Partido Popular que hace apenas unos años calificaba determinadas propuestas de inasumibles y que hoy las viste con el elegante traje de la "responsabilidad institucional". La coherencia ha sido sustituida por la aritmética parlamentaria. Y cuando la aritmética sustituye a los principios, la política deja de ser liderazgo para convertirse en simple supervivencia.

Mientras tanto, Andalucía sigue esperando respuestas para problemas reales: una sanidad pública sometida a una enorme presión, una educación que necesita más recursos, jóvenes incapaces de acceder a una vivienda y un mercado laboral que continúa expulsando talento. Pero parece mucho más rentable fabricar enemigos culturales que resolver dificultades cotidianas. La política espectáculo siempre ofrece mejores titulares que la buena gestión.

Y me gustaría hacer un apunte: considero que  los responsables de que Vox gobierne en Andalucía y en el resto de comunidades autónomas también lo son por omisión, falta de responsabilidad y ombliguismo político el resto de partidos  políticos con representación, especialmente el PSOE que, con su abstención, hubiera propiciado gobiernos sin ultraderechistas declarados

Como si no bastara con ese giro ideológico, Madrid decide mirar por el retrovisor con la llamada Ley del Concebido y No Nacido. Detrás de una denominación cuidadosamente escogida, muchos ven un intento de reabrir un debate sobre derechos reproductivos desde una óptica que puede restringir la autonomía de las mujeres.

Resulta difícil no apreciar la contradicción. Quienes proclaman que el Estado debe intervenir lo menos posible en la economía parecen sentirse extraordinariamente cómodos cuando se trata de intervenir en las decisiones más íntimas de las personas. La libertad se invoca con entusiasmo cuando beneficia a la propia ideología y se relativiza cuando protege la libertad de quien piensa distinto.

Ningún gobierno debería utilizar las instituciones para imponer una moral particular. La función del Estado en una democracia plural no es decir a los ciudadanos cómo deben vivir, sino garantizar que cada persona pueda vivir conforme a sus convicciones dentro del marco de los derechos y las leyes.

La historia demuestra que las democracias rara vez se debilitan de un día para otro. Lo hacen a base de pequeñas renuncias, silencios interesados y dirigentes que confunden gobernar con conservar el poder a cualquier precio.

Porque el problema nunca ha sido pactar. El problema empieza cuando el poder vale más que los principios.

“La libertad nunca está a más de una generación de desaparecer”.

Ronald Reagan.

Porque hoy sigue siendo martes, te deseo mucho ánimo y mucha fuerza en estos tiempos de nostalgia represiva.

A los que no se sientan a esperar que nadie los salve y apuestan por la comunidad como el único salvavidas posible

Encarnación Páez Alba

Alma errante

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