Inicio ♦ Opinión ♦

La esperanza vence al miedo

♦

«La esperanza es lo último que se pierde»

He querido comenzar mi reflexión marciana de hoy con esta frase común porque Brasil ha votado y la esperanza ha ganado una batalla al miedo. La victoria de Lula me alegra, y lo digo sin complejos: soy de izquierdas y no pienso disimular mi alegría para satisfacer a quienes exigen neutralidad ante el retroceso de derechos. Cuando gana la democracia social, ganamos quienes creemos que gobernar significa mejorar la vida de la gente, no proteger los privilegios de unos pocos.

Brasil ya conoce a Bolsonaro y sabe hasta dónde puede llegar la extrema derecha cuando convierte el odio en programa político y el autoritarismo en una virtud. Su condena por golpismo demuestra que atacar la democracia no puede salir gratis. Y mientras Milei visita Brasil, la motosierra sigue vendiéndose como símbolo de libertad. Curiosa libertad esa que recorta lo público, debilita la protección social y siempre se ensaña con quienes menos tienen.

La motosierra nunca corta por arriba; su portador no es tan valiente…

Pero no miremos a Brasil como si el peligro estuviera siempre al otro lado del océano. Miremos a España. Miremos al 29-N. ¿Qué vamos a defender? ¿Vamos a defender los derechos conquistados o vamos a entregar las llaves a quienes pretenden desmontarlos pieza a pieza?

La sanidad pública se subasta, la vivienda es un sueño inalcanzable para demasiadas personas y el Estado del bienestar empieza a convertirse en un recuerdo. Mientras tanto, se demoniza o ridiculiza al feminismo, se ponen en solfa los derechos de los colectivos vulnerables y se niega o minimiza la violencia de género. Parece que para algunos el verdadero problema no es la desigualdad, sino quienes la denuncian…

Quieren que nos acostumbremos a perder derechos y, encima, que aplaudamos mientras nos los quitan.

No nos engañemos: la involución democrática no siempre llega dando un golpe en la puerta. A veces llega con una papeleta, envuelta en banderas y disfrazada de libertad. Recordemos lo ocurrido en Alemania con la entrada del nazismo. Después vienen los recortes, la intolerancia y el señalamiento de quienes sobran en esa sociedad excluyente que algunos sueñan con construir. Las urnas nop son una licencia para destruir las urnas.

Por eso celebro la victoria de Lula. Porque demuestra que el miedo no es invencible y que los pueblos pueden reaccionar antes de que sea demasiado tarde. No se trata de idealizar a ningún dirigente, sino de elegir entre ampliar derechos o retroceder décadas.

El 29-N no puede ser una cita más en el calendario. Está en juego qué país queremos: uno que proteja a quienes más lo necesitan o uno que los abandone; uno que avance en igualdad y libertad o uno que pretenda devolvernos al oscuro pasado de miedo y censura.

Brasil ha reaccionado. Que España no tenga que aprender la lección cuando ya sea demasiado tarde.

«La esperanza es un sueño despierto»

(Frase atribuida a Aristóteles)

Porque hoy sigue siendo martes, te deseo mucho ánimo y mucha fuerza en estos tiempos en que el aguijón de la nostalgia franquista se ha incrustado en demasiados corazones.

A quienes son inmunes al desaliento….

 

Encarnación Páez Alba

Alma errante

Ir ARRIBA