El pasado día 17 de septiembre, coincidiendo con el inicio del presente curso escolar 2026/2027, los progenitores de un alumno de IES Los Montecillos de Coín irrumpieron de manera violenta en las instalaciones del centro escolar en busca de su directora, quien había asumido recientemente este cargo, con la intención de insultarla y agredirla debido a que había intervenido en un conflicto entre estudiantes donde la funcionaria educativa había tomando las medidas pertinentes para salvaguardar la convivencia dentro del instituto.
Con alevosía, los dos tutores legales del discente insultaron utilizando improperios abyectos a la docente y la agredieron físicamente, así como también a otra profesora que intervino en defensa de la citada directora. Un comportamiento totalmente intolerable por parte de estas personas, más si se tiene en cuenta que se produjo en un lugar donde se forma a las nuevas generaciones en valores humanos y sociales para que el día de mañana sean ciudadanos y ciudadanas que contribuyan al desarrollo positivo y la convivencia de su comunidad.
Este proceder irracional solo se puede entender si los susodichos agresores creían que podían actuar bajo algún tipo de supuesta impunidad. Es decir, que como se dice popularmente “podían irse de rositas” tras su acción extremadamente violenta.
Todo parece indicar que ignoraban el hecho de que el Decreto 209 de 2025 de la Junta de Andalucía, otorga a las profesoras y profesores de nuestra comunidad autónoma el estatus de “autoridad docente”, una reivindicación de mucho tiempo atrás del profesorado andaluz, el cual califica como delito penal cualquier tipo de agresión contra un profesional de la enseñanza.
Debido a lo anterior, inmediatamente los servicios jurídicos de la Consejería de Educación tomaron cartas en el asunto y el padre y la madre en cuestión fueron buscados y capturados por la Benemérita y llevados ante los tribuales, donde en un juicio rápido fueron condenados esta semana a penas de prisión (de meses, no años) y a indemnizar económicamente (con una cantidad de dinero importante pero insuficiente) a las profesoras atacadas, por daños físicos y psicológicos que les produjeron sus agresores, y al instituto por los destrozos ocasionados. Y es que, a pesar de que a algunos pueda no gustarles, el agredir a un profe en Andalucía “ya no sale gratis”.
Si bien es cierto que la gran mayoría de la sociedad condenó enérgicamente este oprobioso suceso, no faltan los individuos que denigran a los docentes con expresiones manidas como “qué bien viven los maestros, trabajan poco y tienen muchas vacaciones”. Desconociendo malitencionadamente, o con crasa ignorancia, la vital y noble labor de los educadores en la formación de la infancia y la adolescencia, transmitiéndoles conocimientos y valores que les permitan adquirir y desarrollar competencias para que en el cercano día de mañana puedan alcanzar sus metas y contribuir al progreso y la convivencia de nuestra sociedad.
Sin lugar a dudas, el mejor antídoto contra la mala educación individual es la buena educación grupal que los profesores y profesoras, como las dedicadas docentes del IES Los Montecillos, se empeñan en transmitir a sus alumnos y alumnas.



