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De aquellos lodos

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Del micrófono abierto de Zapatero en la entrevista con Iñaqui Gabilondo, en el 2008, a la quema de calles actuales. Nosotros, los demócratas. Esos a los que hoy sectores políticos llaman con toda seguridad fachas. Nosotros, los que desde la aprobación de la Constitución de 1978, cada vez que nos han convocado a las urnas hemos asistido a nuestra cita. Nosotros los demócratas los que hemos votado unas veces a unos y otras a otros. Nosotros los que con el efecto de péndulo de nuestro voto poníamos o quitábamos gobierno, sabiendo que ni unos son buenos ni los otros malos y que lo que les puede diferencia es la forma en que gestionan el bien común del que se beneficia la ciudadanía, que es quien les paga.  Nosotros hoy no entendemos la política. Estamos sorprendidos por la descomposición ideológica que se ha producido en la forma de aplicar ideas tan sencillas como la de ser conservador o liberal. Por la torticera interpretación que se hace de cualquier principio social cuya ejecución se maltrecha hasta el punto que los efectos que produce son contrarios a su concepto y/o fundamento. Porque los políticos actuales tratan al adversario político como enemigo. Tú no eres de los míos. Y si veo que voy a perder unas elecciones me traigo a los míos, aunque no sean de España, nada. Franco lo hizo con los moros. Tenía una guardia mora. También Franco trato de deshacerse de Ceuta y Melilla en 1958 vendiéndoselas a Estados Unidos. Franco cuando se veía agobiado socialmente, no por el tema de las viviendas que dicen que hizo bastantes, hablaba de la conspiración comunista para destruir la patria. Hoy los políticos que gobiernan cuando se dan cuenta que la sociedad ya no traga más con sus mentiras amenazan con la llegada de la extrema derecha que, dicen, va a recortar todos los derechos habidos y por haber y va a arruinar el país en beneficio de unos pocos. Claro que no sabemos si los pocos son los muchos que están en el gobierno y sus adláteres, pudiera ser que las joyas de Zapatero estuvieran en un huevo de chocolate del loro, y los muchos, los ciudadanos que no llegamos a fin de mes. Ahora el ciudadano ve con recuerdos la entrada de la policía en Ferraz. Ya era la segunda vez. En 1992 ya entro para la investigación del caso Filesa. Pero claro, el ciudadano sabe que la de Genova, también la registraron. Bueno llegados a este punto el ciudadano ha de hacerse una pregunta muy sencilla: cuando se cambian los pañales. Respuesta: cuando se llenan de pipi y popo. Parece que nuestros actuales políticos están de pipi y popo hasta las trancas, y el ciudadano piensa que es hora de cambiarlos. Cambiar a los políticos que está demostrado que llegados a una situación no paran de hacerse pipi y popo y no dejan de ensuciar. Pues a esperar a al 29-N, para saber si la ciudadanía cambia a los que está llenos de pipi y popo, o seguimos con el pipi y el popo. Decía Julio Anguita que debemos mirar a los políticos por lo que hacen, por el ejemplo que den. Como hombre de izquierda hay que votar al honrado, al ladrón no hay que votarlo, aunque tenga la hoz y el martillo. Lo dijo un político de los de antes. A los de ahora no hay por donde cogerlo, sobre todo con el ejemplo     que han dado los que se autodenominan progresistas.

Fernando Guerrero Cáceres

Ensayista

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