Difícil situación la de quienes desprecian a las instituciones y a la ciudadanía. Estoy convencido que a quienes estuvieron presentes en a exhumación del Caudillo les cayo polvillo de la sepultura y sus efectos están haciendo de las suyas en estos momentos en los que las instituciones democráticas no están de acuerdo con las actuaciones de familiares, amigos y allegados del presidente del gobierno de España. Quieren hacer suyas las instituciones y manipularlas a su antojo para que todo atisbo de actuación democrática contra quienes presuntamente han infringido la ley cercanos al presidente parezca como una conspiración judeo masónica pero ahora en versión relato progresista de izquierda propias de dictaduras democráticas del pueblo, salido del consejo de ministro y voceado por quienes continuamente desacreditan la función política y desprecian a la ciudadanía con sus actos y omisiones. Salen a desacreditar a Peinado quienes representan lo peor de nuestra democracia. Miembros de un gobierno democrático no deben temer a la justicia. Todo lo contrario, deben protegerla.Desacreditar a Peinado, es tanto como despeinar al sistema judicial, y ya sabemos que después de despeinar corresponde el pelado para terminar con un lavado de cabeza lo que significa tratar de limpiar lo que no nos guste de nuestro objetivo. Hay motivos suficientes para que los miembros imputados y llamados a los tribunales presenten su dimisión. Pero eso nunca ocurrirá. Se amparan en la posible victoria electoral precocinada por el CIS y envuelta en los votantes extranjeros: esencialmente los provenientes del continente africano, pues lo que vienen del continente latino americano saben de que van estos cauces progresistas. Lo dicho: Franco usaba a su guardia mora, y Sánchez utilizará el voto moro para perpetuarse en el poder.
Mala pasada la del polvillo de la tumba.

