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La Sanidad en Málaga: Un fracaso que no se puede seguir retrasando ni permitiendo

Desde hace demasiado tiempo, en Málaga tenemos una importante y vital asignatura pendiente: la salud.

Las evidencias son claras porque las cifras resultan alarmantes. En 2024, la demora media para acceder a una intervención quirúrgica en Andalucía era la segunda más alta de España, y Málaga lidera ese inaceptable podio con la friolera de 114 días de espera.

Pero no se trata solo de números. Se trata de personas, de sueños postergados, de vidas aplazadas que el Partido Popular, en ocho largos años, no ha sido capaz ni de afrontar ni de gestionar para su mejora. Y ello, pese a que cada día salen a los medios sus responsables políticos tratando de vendernos lo contrario, con inauguraciones eternamente aplazadas y liturgias de autobombo con las que solo logran convencerse a sí mismos.

Antes era la consejera de Sanidad quien protagonizaba ese discurso; hoy, tras conocerse el caso de los retrasos en los cribados del cáncer de mama y su posterior cese, es el vicepresidente de la Junta quien asume ese papel.

La situación tampoco mejora en las consultas externas. Las listas de espera para acceder a especialistas son ya laberínticas, y sus consecuencias no son únicamente sanitarias, sino también profundamente sociales.

Porque, si la salud constituye uno de los pilares fundamentales del bienestar, la inacción en su gestión y mejora representa un fracaso político sin ambages. Así lo están denunciando tanto los propios colectivos afectados como VOX.

Sin embargo, este problema en Málaga es ya mucho más que una cuestión de cifras. Andalucía es hoy la comunidad autónoma con los ratios más bajos de profesionales sanitarios: apenas contamos con 3,1 médicos y 4 enfermeros por cada 1.000 habitantes, con una espera media de 8,7 días para conseguir cita con el médico de cabecera, y solo el 19 % de esas citas se atienden en 48 horas.

Málaga, además, se encuentra también a la cola de Andalucía en número de médicos del sistema sanitario público por habitante, y eso no es otra cosa que un colapso anunciado. Harían falta alrededor de 18.000 profesionales más para equipararnos a la media estatal.

Sin ellos, cada día de espera supone un derecho vulnerado. Porque no son cifras frías: son personas, son familias desatendidas en un sistema público que debería ser nuestra mayor fortaleza y que, sin embargo, hoy se ha convertido en nuestra mayor debilidad.

Si Málaga quiere un futuro mejor, no puede seguir permitiendo una sanidad en quiebra técnica. Ha llegado la hora de reclamar soluciones, de exigir a quienes nos gobiernan desde Sevilla que sitúen la salud en el centro de las prioridades antes de que sea demasiado tarde.

La propuesta de VOX pasa por dar un giro decidido a esta situación: un refuerzo urgente de la Atención Primaria, más contratos para los profesionales con mejoras en sus condiciones laborales, aliviar la presión asistencial de hospitales como el Costa del Sol y extender las infraestructuras sanitarias a zonas como la Axarquía o el Guadalhorce.

No se trata de gastar más, sino de planificar mejor y de dejar de hacer propaganda, como viene haciendo la Junta de Moreno Bonilla.

En Extremadura y Aragón, VOX está demostrando ya que es posible recortar gastos superfluos y priorizar los servicios sociales. Y aquí, en Málaga, necesitamos ese mismo coraje.

Porque no se trata solo del tiempo: se trata de nuestra salud y de nuestro futuro.

 

Antonio Ureña

Número tres en la lista de VOX por Málaga a las elecciones andaluzas

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