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El delito de ser pobre

“Europa no debería tener tanto miedo de la inmigración: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje”

He querido comenzar mi reflexión marciana de hoy con esta frase del autor de El tambor de hojalata, novela que leí en mi etapa de voracidad literaria gracias a la suscripción a Círculo de Lectores (qué tiempos aquellos…)

En nuestra sociedad se ha ido vertiendo, paulatina e intencionadamente un líquido pegajoso que va calando por las grietas viscerales de los que, atenazados por la frustración, han bebido esta pócima venenosa: el odio al diferente y al “más pobre que yo”. La derecha extrema y la extrema derecha han ido alimentando al monstruo insaciable que se nutre del racismo y la xenofobia, de la lucha entre religiones, banderas y territorios …y esa bestia ha engordado considerablemente a base de bulos (los inmigrantes son delincuentes) y facilonas soflamas (vienen a quitarnos el trabajo, cobran paguitas…) Estas posturas ultras abogan por la semiesclavitud de las personas internas que cuidan nuestros mayores y dependientes, de los peones agrícolas que recogen nuestras cosechas, de los camareros que trabajan en la clandestinidad… y claro, los que ahorran algún puñado de euros explotando a estos trabajadores tan vulnerables, les aplauden las frasesitas lapidarias y llenan las urnas con sus votos…

Se ha abierto un proceso de regularización extraordinaria en nuestro país al que pueden acogerse los extranjeros que hayan entrado a España antes del 1 de enero de 2026, acrediten un periodo de residencia ininterrumpida durante los cinco meses anteriores a la solicitud, carezcan de antecedentes penales y no supongan un peligro para el orden público, la seguridad pública o la salud pública (valoración de los antecedentes policiales, en su caso). Estamos hablando de multitud de latinoamericanos, subsaharianos, norteafricanos y extranjeros provenientes de otros lugares de nuestro globo terráqueo que se encuentran trabajando en la economía sumergida, sin derechos ni aportación al Estado; se trata de personas que viven en una particular tierra de nadie jurídica y humanitaria en cuanto a su dignidad personal y laboral y respecto de la contribución a las arcas públicas (cotizaciones a la seguridad social, IVA e IRPF)

Hay tres afirmaciones de barra de bar político-barata que quiero desmentir. En primer lugar, esta medida no puede suponer un efecto llamada de ninguna manera, ya que la norma afecta a quienes ya estaban aquí al tiempo de su entrada en vigor. En segundo lugar, no se puede regularizar a delincuentes, ya que uno de los requisitos fundamentales es que no tengan antecedentes penales ni policiales que supongan un peligro . En tercer lugar, no es una medida para conseguir votos, ya que los extranjeros no pueden votar en las elecciones generales ni autonómicas (en las locales sólo los ciudadanos europeos y los de aquellos países con quienes exista reciprocidad)

En definitiva, el que quiera arroparse con la bandera del patriotismo excluyente demostrará su desnudez humanitaria.

“En griego antiguo la palabra que se usa para designar al huésped, al invitado, y la palabra que se usa para designar al extranjero, son el mismo término: xénos.”

George Steiner

Porque hoy sigue siendo miércoles, te deseo mucho ánimo y mucha fuerza en estos tiempos enrarecidos por los gases lacrimógenos de los malvados.

A quien está.

Encarnación Páez Alba

Alma Errante

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