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Les parece poco

San Fermin. La falta de respeto, la amenaza, el insulto, el miedo, la exclusión. Todo vale para los herederos del tiro en la nuca. No son otros, son los mismos. Los mismos que cuando coincidían contigo en el ascensor te decían “contamos con tu voto”, los mismos que te acosaban para amedrentarte, asustarte y someterte. Los mismos que hablando de democracia e inclusividad te dicen que los comprendas que la patria está por encima de todo. Una patria que se intenta construir sobre la sangre de ciudadanos vascos de distintas ideologías. Una patria que se está construyendo sobre los ideales dictatoriales de quienes hoy la gobiernan. Quizá Pedro Sánchez haya copiado algo de ellos, a fin de cuenta son sus socios en el gobierno. Los dictadores del país vasco provocaron el éxodo de quienes con toda seguridad no les apoyaban, Pedro Sánches ante la imposibilidad de echar de España a más de la mitad de los ciudadanos pretende invadir las urnas con votantes extranjeros que facilitaran su continuidad en Moncloa. Bueno, al menos eso piensa.

El viernes día 10 de julio, en la cuarta de San Fermin, energúmenos apolitizados, extendieron una pancarta, nada más iniciarse el paseíllo, para provocar el enfrentamiento y la confrontación entre los asistentes. Es lo suyo. Dividir, estigmatizar, enfrentar. En eso son expertos, de eso viven y para eso cobran. Similar a la actuación de Pedro Sánchez. Dividir, confrontar y estigmatizar. Nosotros, si, ustedes, no. Y haya tranquilidad, pues como nosotros tenemos el poder, ustedes vais a salir perdiendo. No importa donde se de ese enfrentamiento. Lo importante es enfrentar. Y como parece que la pancarta no fue suficiente, esos seguidores de Sabino Arana, verdadero ideólogo de la patria vasca, tratan de arrancar una bandera de España que había en la plaza. Nuevo enfrentamiento. Tal como se desenvuelven esos energúmenos apolitizados no pararan en su empeño hasta que ocurra una desgracia, el simple hecho de empujar a un aficionado, por cualquier motivo, pero aún más si se trata de manifestaciones políticas, pues existen lugares y centros donde expresar las ideas diferentes.

Se imaginan ustedes que ocurriría en un recinto en el acuden a disfrutar del arte del toreo unas diecinueve mil setecientas personal, si veintiuna de ellas provocan un altercado. La desgracia sería enorme y casi con toda seguridad se suspendería la celebración de la denominada fiesta nacional durante un periodo de tiempo. Lo peor de todo es que no pasaría nada. El gobierno rehén de los deseos de quienes provocan, permanecería en silencio abandonando a su suerte a los miles de aficionados a la fiesta nacional. Veremos como acaba estas provocaciones de quienes quieren destruir todo lo que ellos quieran, sabiendo que su destrucción está fundada en el miedo. El miedo, de quien destruye por temor a la libertad de quienes hoy por la fuerza y opresión son excluidos y públicamente estigmatizados.  

Fernando Guerrero Cáceres

Ensayista

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