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Mortadelismo malaguita

A bombo y sin platillo, venimos secuestrándonos por Francisco de la Torre,  las redes nos dicen que se va requetepresentar a Alcalde: mi quinta, más joven, en el Hogar de jubiletas, removía sacarina, fichas y céntimos de despedida. Bonifacio, alzó el suspiro y sacó de la carterilla un recorte, el eterno edil y su cohorte, lucían de marengos del Carmen, no van de cenacheros, porque portan cayado cofradiero; don Pijote de la Plancha mueca desdén, y entre labios dique que, “-chochea más que nuestra partida”. Boni arrastra más recortes, y en añejo saca a un juvenil De la Torre de falangista, presidente de la Dipu  del Generalísimo. Nuestra Molly termina el vaporeo, e inflexiona: menos con el capirote de nazareno, por eso de que se le vea la jeró, Paco es capaz de disfrazarse de robotIA, para las visitas a la tecnópolis campanillera, tantos años de poltrona, dan para jugar al mortadelismo populista por oficio.

Antaño, era del secuestro común malacitano, cuestionar las repetidas zambullidas electorales de Paco, incluso se atrevieron paginar a su esposa, que reclamaba tener al hombre en exclusiva, atado a la butaca hogareña; ya hemos pasado de esas contingencias, ya que damos por malo que la repetición es nuestro destino local de aburrimiento.

Pensar ayuntamiento a nuestras edades, es mala conversa, más si tenemos declive del rojo; pero ya que estamos cerquita del parque de Huelin, Molly que todavía se remoja en San Andrés, pone en el tablero la infernada de la derecha en el solar del Paraíso: primero, amurallaron el horizonte de la Malagueta, eran los franquistas iluminados por el viaje de su alcalde a la Gran Manzana, el que quiso ilustrarnos con unos bloquecitos junto al mar. Tuvo que se la democracia con Aparicio al frente, quién limitara y ordenara los ladrillos; pero mira por dónde, tuvo que ser la gran secuela y escuela del pasado, para que el eterno Francisco de la Torre cercenara todas las bondades del horizonte malagueño, elevando moles a millonada el prizker.

No sé si le quedarán arrestos a Paco, cuando se levante en el Bulto el mamotreto de 23 plantas de la celebérrima arquitecta Zaha Hadid, para poder conmemorar, con disfraz  Torrijo su fusilamiento; pero con Palacio de la Música sin órgano, un puerto banusillo, no suplantarán la brisa y vista perdida de rebalaje mediterráneo.

Mi amigo Carlos, más que preocupado por la salud física del bastón de mando, increpa la mental de sus decisiones pero en la partida de dominó de mi quinta para no acelerar el chocheo, contamos de memoria los cierres a las seis doble.

Curro Flores

Ex concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga

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