Uno de los objetivos fundamentales de Sánchez y su banda.
Este Gobierno aprobará en el Consejo de Ministros alguna norma que establezca los criterios de aplicación de la prórroga para 2026 de los Presupuestos que se han aplicado en 2025, que no son otros que los prorrogados de 2023. Este acuerdo, que no es público, incluye -como en los tres últimos años- el cambio normativo que permite realizar modificaciones de crédito entre partidas de ministerios, sin control alguno del Congreso. Una disposición excepcional que se aprobó en la pandemia y se introdujo en los Presupuestos de 2023, y que ha permitido desviar cantidades millonarias para entrar en Telefónica o incrementar el gasto en Defensa.
En concreto, en la Ley de Presupuestos de 2021 se estableció -en su artículo 9- que el Gobierno tiene la potestad de efectuar transferencias entre secciones, exceptuando, además, las restricciones del artículo 52.1 de la Ley General Presupuestaria. Ante la falta de apoyos parlamentarios para sacar adelante unas nuevas cuentas, el Ejecutivo ha optado por utilizar de forma intensiva los acuerdos del Consejo de Ministros como vía para planificar y comprometer el gasto público de cara al año 2026. Se estima que pueden ser aproximadamente unos diecinueve mil millones de euros. Más de lo mismo. Sin ley, hay truco y trampa. Sánchez y su banda disponen del dinero de los españoles para satisfacer sus intereses grupales. El Gobierno ha renunciado por tercer año consecutivo a presentar los Presupuestos Generales del Estado (PGE), pero esta ausencia no ha frenado su capacidad para aprobar nuevas partidas de gasto. La debacle electoral de Extremadura no importa. El que no puedan salir a la calle por los abucheos e insultos del pueblo les da igual. Lo importante para Sánchez y su banda es disponer del dinero de los españoles para comprar voluntades vascas y catalanas. Son, a fin de cuentas, quienes lo mantienen en el poder. Sigue gobernando sin Presupuesto y sin Parlamento. Encapsulado en el poder y rodeado de lacayos. Nada le afecta. La derecha y la extrema derecha. El fango y el lodo. La construcción del muro. En estos momentos, no se sabe si es para impedir que entren o para impedir la limpieza que necesita quien tantas veces ha hablado de muro progresista. Pero Sánchez y su banda ignoran que quien en política, construye un muro para protegerse, en el inicio mismo de la construcción, está su propio fracaso. En la política, la construcción de un muro es excluyente, no incluyente. Es hacer del adversario un enemigo al que hay que eliminar. Es justo lo contrario de los principios de la democracia.

