Se dice que a partir de los 50 años le es mucho más difícil a una persona, independientemente de si es hombre o mujer, encontrar trabajo en nuestra Sociedad. Y es que según el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, la discriminación sistémica que afronta la población que supera el medio siglo de edad en su acceso al empleo es una realidad incuestionable. Tanto es así, que el 56% de este segmento de población se encuentra en España en una situación de desempleo crónico, es decir, que sus integrantes llevan más de un año en el paro.
Sin lugar a dudas, este es uno de los aspectos más evidentes del llamado“edadismo”; la discriminación e invisibilización de los y las senior, que con sus conocimientos y habilidades pueden enriquecer al conjunto de la sociedad. Más si se tiene en cuenta el aumento de la esperanza de vida sana en todo el mundo, lo que incrementa ese “ejército de experimentados” a quienes se les está condenando a una injusta jubilación anticipada, que los conduce unas vidas precarias y frustrantes.
Sin embargo, hay valiosos ejemplos de que la excelencia no se improvisa. Tal es el caso del nuevo juez Paulino Jesús Martín Alonso, que a sus 64 años ha obtenido su plaza por oposición en medio de otros opositores y opositores cuya media de edad es de 30 años. El Rey Felipe VI en persona lo felicitó por este logro, fruto de toda una vida dedicado al oficio de abogado. Su Señoría ya avisó de que su intención es llegar hasta la jubilación forzosa de 70 años y pedir continuar de forma extraordinaria hasta los 72. Su dilatada experiencia como letrado será de gran valía para el poder judicial.
En el caso de Málaga, es necesario reseñar a dos personas: en primer lugar al profesor Juan Jesús Larrubia Martínez, quien hasta la pasada semana, y tras 18 años ininterrumpidos, dejó la dirección del IES Universidad laboral de Málaga. “Larri”, como es conocido cariñosamente por su alumnado, el profesorado, los padres y madres, y el personal de administración y servicios del centro, ha sabido gestionar magistralmente este mega instituto de 2.500 estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria, bachillerato y ciclos formativos, con un importante número de alumnos de necesidades específicas que requieren de una atención personalizada.
Pero lejos de pasar a “buen retiro”, Larri ha decidido continuar como un docente más del claustro, lo cual es muy loable, pues un enseñante con sus conocimientos, valores y experiencia necesita de muchos años de oficio para llegar a ese nivel de excelencia.
Otro caso cercano es el del periodista y profesor universitario Carlos Pérez Ariza, que hace pocos días recibió la Medalla de Honor de la Asociación de la Prensa de Málaga. El exvicerrector de Comunicación de la Universidad de Málaga fue obligado, contra su voluntad, a jubilarse a los 70 años en un momento de valiosa aportación a lo estudiantes de grado y postgrado de la UMA. Por el contrario, en las universidades estadounidenses, como Harvard, el MIT o Princenton, es normal que los docentes permanezcan en sus cátedras hasta ser octogenarios,
Pérez Ariza, quien asegura encontrarse en un momento de plenitud intelectual, prepara ahora el guion audiovisual basado en su último libro de ficción histórica “Mar de valientes”, sobre el viaje a Filipinas de Andrés de Urdaneta, que será producido por una importante plataforma de streaming.
Todo esto nos demuestra que en un país como el nuestro, donde se calcula que para el año 2050 el 30% de la población tendrá más de 60 años, seguramente la gran mayoría de ellos asumirá esta etapa de su vida de una manera activa, con lo cual lo que puedan aportar a la mejora de la sociedad tendrá un valor incalculable, imposible de ignorar o despreciar.
