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Carta pública a los presidentes de la Junta de Andalucía y del Gobierno de España

Es de sobra conocido el reconocimiento que la FAO otorgó en 2018 a la comarca de la Axarquía: nada menos que el de Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM). Un logro histórico que no cayó del cielo, sino que fue fruto del esfuerzo, la constancia y la visión de la Asociación Moscatel, que creyó firmemente en esta posibilidad y que, con humildad y mucho trabajo, consiguió unir a todas las administraciones en torno a un proyecto común.

Sin embargo, hoy no sabemos muy bien por qué ese apoyo institucional se va diluyendo, dejando cada vez más solo a un proyecto que debería ser estratégico. Sirva un ejemplo claro: durante años, el presupuesto de la Junta de Andalucía incluía una partida de apoyo al SIPAM de unos 120.000 euros, cantidad que este año, de forma sorprendente, se reduce a 10.000 euros.

Mientras tanto, observamos —con sana envidia— cómo la Salina de Añana, el otro SIPAM reconocido en 2018, cuenta con una fundación dotada con 2.300.000 euros en 2025. En contraste, la Asociación SIPAM de la Axarquía tiene hoy un presupuesto cero. El respaldo del Gobierno Vasco está, lamentablemente, a años luz del que recibe nuestro territorio por parte de la Junta de Andalucía.

Seguramente, al leer estas palabras, algunos recordarán que se han puesto en marcha ayudas para el mildiu —lo cual es cierto, con 300 euros por hectárea— o ayudas para jóvenes agricultores, extensivas a toda Andalucía. Pero la Axarquía es un territorio único, con unas características excepcionales. Precisamente por eso la FAO no dudó en concedernos este reconocimiento, y precisamente por eso las ayudas deberían articularse de forma específica y coordinada desde todas las administraciones, incluyendo al Gobierno de España.

La emoción y el orgullo que sentimos en 2018 se han ido transformando, con el paso del tiempo, en una rabia contenida, al ver cómo entre todos estamos dejando morir algo irrepetible.
Nuestros agricultores y agricultoras no merecen este trato —si es que podemos llamarlo así—. Este territorio necesita más implicación real, más trabajo conjunto y un apoyo acorde al valor que la FAO supo reconocer.

Generaciones de hombres y mujeres humildes y trabajadores han dejado la piel en estos campos. No merecen ser olvidados.

Por ello, nos gustaría invitar tanto al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, como al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a que visiten nuestro territorio. Que paseen por nuestros campos, que hablen con quienes los trabajan cada día y que compartan, sencillamente, un vaso de vino de la Axarquía junto a nuestros agricultores.

Porque en cada cepa hay una historia, en cada bancal hay sacrificio y en cada vendimia hay una forma de entender la vida que no puede desaparecer. El SIPAM no es solo un reconocimiento internacional: es memoria, identidad y futuro. Aún estamos a tiempo de protegerlo, pero el tiempo corre y la tierra no espera.

La Axarquía no pide privilegios, pide justicia, compromiso y respeto por un patrimonio que pertenece a todos. Aquí los esperamos, con las manos abiertas y la dignidad intacta.

Antonio Yuste

Vicesecretario general del PSOE de Málaga y alcalde de Almáchar

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