La Semana Santa de Málaga ha sido todo un éxito. Pese a los agoreros que la daban por perdida a causa del corte del AVE entre Antequera y Málaga, nuestra provincia ha vuelto a demostrar que es un destino turístico de enorme fortaleza y gran capacidad de resistencia. Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que hemos vivido una de las mejores Semana Santa de los últimos años.
Hay que felicitar al conjunto del sector empresarial, que ha evidenciado su solidez y su capacidad para hacer frente a una adversidad como la interrupción del servicio ferroviario. Y también hay que reconocer el trabajo y el compromiso de toda la ciudadanía malagueña, de los cofrades y, en general, de todas las personas que hacen posible cada año una Semana Santa a la altura de nuestra ciudad.
Además, el buen tiempo nos ha permitido disfrutar de una Semana Santa plena, con todas las cofradías en las calles y con Málaga volcada, una vez más, en una de sus grandes señas de identidad.
Ahora es momento de evaluar con rigor cómo ha transcurrido esta Semana Santa desde el punto de vista económico y, a partir de ahí, actuar en consecuencia. Pero incluso antes de conocer los datos definitivos, ya podemos afirmar con orgullo que Málaga cuenta con un destino turístico de primerísimo nivel.
Las obras para reabrir el tramo del AVE entre Antequera y Málaga avanzan a buen ritmo y confiamos en que el servicio pueda restablecerse pronto, de cara a afrontar la temporada de verano con todas las garantías y recuperar una conexión que resulta fundamental para muchos malagueños y malagueñas por motivos laborales, familiares y de ocio.
En este balance tampoco pueden pasarse por alto las quejas expresadas por muchos malagueños y malagueñas sobre el recorrido oficial de nuestra Semana Santa y las dificultades para presenciar los desfiles procesionales en distintos puntos del itinerario. Es necesario abrir una reflexión serena, constructiva y propositiva que permita estudiar cómo mejorar ese recorrido en el futuro y evitar la sensación de “privatización” de nuestras procesiones.
En definitiva, hoy es un día para celebrar nuestra magnífica Semana Santa. La realidad, una vez más, ha terminado poniendo a los agoreros en su sitio.

